La "VTV del amor": la propuesta de Gabriel Rolón para mirar de frente a los vínculos que se gastan en silencio
El psicoanalista y escritor pasó por un reportaje con Luis Novaresio, advirtió que la costumbre y el miedo a estar solo empujan a sostenerse en pareja, y dejó una pregunta incómoda: ¿cuánto de lo que somos con el otro lo elegimos y cuánto lo aguantamos por resignación.
A veces uno termina una sobremesa, guarda el celular y se queda mirando un rato la pantalla en negro, como si esperara que la respuesta a algo que todavía no formuló apareciera sola desde abajo del vidrio. Eso me pasó el otro día, mientras volvía en el colectivo a mi casa, después de escuchar una entrevista en la radio. Venía con la cabeza llena de una imagen muy concreta, casi un poco ridícula: la de un auto pasando la Verificación Técnica Vehicular. Pero aplicada al amor. Y la había dejado caer Gabriel Rolón, uno de los psicoanalistas más conocidos de la Argentina, escritor de best sellers como Historia de un amor oscuro y El lado B del amor, entre otros libros que llevan años en las mesas de luz de medio país. Lo dijo en el ciclo de Luis Novaresio y, en el viaje de la línea que me deja a dos cuadras de casa, no pude dejar de pensar en cuántas parejas —la mía incluida, dicho sea de paso— están circulando sin haber pasado nunca por esa revisión.
Una revisión periódica, como el auto
La idea que Rolón (61) soltó al aire es bastante directa: así como los vehículos tienen que pasar cada cierto tiempo por la VTV para chequear que todo esté en condiciones, las parejas también deberían detenerse a mirar cómo están. No para romper por romper, ni para buscar defectos donde no los hay, sino para ver con honestidad qué partes funcionan, cuáles rechinan y cuáles directamente dejaron de andar hace años. La metáfora parece simple, pero abre la puerta a un montón de preguntas que uno, en general, evita hacerse un domingo a la noche mirando el techo. ¿Estoy con esta persona porque la quiero o porque ya me acostumbré? ¿Soporto tal o cual cosa por amor, por las dudas o porque me da terror volver a dormir solo en la cama? ¿Cuánto de lo que pasa en la casa es deseo genuino y cuánto es costumbre disfrazada de compromiso?
El propio Rolón lo planteó en términos parecidos durante el reportaje. Dijo que hay parejas que siguen juntas porque no logran aceptar aspectos del otro que les desagradan, y otras que directamente ya se resignaron. Son dos palabras pesadas, las dos: aceptar y resignarse. Porque no son lo mismo, aunque a veces vivan mezcladas en el living de una misma casa. Aceptar algo que no me gusta, pero que puedo tramitar, es una cosa. Resignarse, en cambio, es apagar la queja sin apagar el malestar. Es seguir poniendo la pava todos los mañana sin ganas, sin ilusión, casi en piloto automático. Y eso, según el psicoanalista, es lo que termina enfermando al vínculo.
En la charla también apareció otro de los fantasmas clásicos de las relaciones adultas: el miedo a estar solo. Rolón lo puso sobre la mesa sin vueltas. Contó que mucha gente se queda en una pareja dañina, o simplemente apagada, porque la sola idea de volver a empezar le resulta insoportable. La compañía de alguien amado da calma, sí, dijo. Pero esa calma no borra del todo la soledad. Incluso un abrazo, insistió, puede aliviar lo que uno siente sin terminar de resolverlo. Pienso en la cantidad de conocidos —y de desconocidos en la fila del banco, en el viaje en subte, en la mesa de al lado del restaurante— que están sentados al lado de alguien y, sin embargo, se sienten completamente solos. Es una de las paradojas más tristes del amor contemporáneo, y Rolón la puso en palabras con esa mezcla de crudeza y ternura que lo caracteriza cuando escribe y cuando habla.
Lo que el deseo deja siempre pendiente
Hay otra parte de la entrevista que me dejó dando vueltas en el colectivo incluso después de bajarme en la parada. Tiene que ver con el deseo, una de las palabras que más usa Rolón en su trabajo clínico y en sus libros. Dijo algo que, en distintos reportajes y en sus obras, repite con variantes: "El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene". Es de esas frases que suenan a ocurrencia y, sin embargo, dos horas después todavía te están pinchando desde algún lado. Porque sí: ¿cuántas veces uno imaginó que conseguir tal cosa —un trabajo, un libro terminado, un proyecto, un hijo, una pareja— iba a apagar por fin esa sensación de que algo falta? Y ¿cuántas veces descubrió, apenas conseguido, que la falta seguía ahí, simplemente muda, esperándolo a uno del otro lado con la misma cara de siempre? Rolón lo incluyó todo en la lista: desde la necesidad más chiquita y cotidiana hasta el anhelo más grande, como encontrar una pareja. Lo que logró, conseguir un éxito, leer un libro, tener un hijo. Según su mirada, todas esas búsquedas no terminan de borrar definitivamente la sensación de vacío. Y a esa persistencia de la falta la conectó con algo todavía más incómodo: la conciencia de que la vida y los afectos no son permanentes. La convivencia con esos límites, dijo, es parte de la experiencia humana. Nada más, ni nada menos. Pero viéndolo bien, es bastante.
Volviendo al colectivo, al vidrio y a la pregunta que me quedó dando vueltas, la propuesta de Rolón traducida al lenguaje de todos los días suena más o menos así: de vez en cuando, sin esperar a que algo estalle, hacer una VTV del amor. Sentarse en la mesa, mirarse a la cara, y preguntarse con la mayor honestidad posible cuánto de lo que somos con el otro sigue siendo elección, cuánto es costumbre y cuánto es directamente miedo a la soledad. No para acusarse mutuamente, ni para armar una lista de reclamos como en el súper. Sino para entender qué lugar tiene la conversación en un vínculo que, de tan cotidiano, a veces se olvida de mirarse. Si la respuesta incomoda, probablemente valga la pena escucharla. Si no incomoda en absoluto, probablemente también.
Gabriel Rolón,vínculos de pareja,miedo a la soledad,psicoanálisis,revista de pareja,VTV del amor,Luís Novaresio,cultura,sociedad
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Grupo Noticias 365