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MAR, 03 NOV 2026
Entretenimiento

La cuarta temporada de La edad dorada vuelve a la mesa de los pactos y los rencores

Los Russell y los van Rhijn retoman sus conflictos en una Nueva York de finales del siglo XIX donde cada alianza tiene un precio.

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Inés MaldonadoCultura y espectáculos · · lectura 2 min
La cuarta temporada de La edad dorada vuelve a la mesa de los pactos y los rencores

Dicen que en la alta sociedad nadie se pelea en público, se pelea en las cenas. La cuarta temporada de La edad dorada, la serie creada por Julian Fellowes, vuelve con esa misma tradición: sonrisas impecables, vestidos de época y cuchillos bien afilados debajo de la mesa (y algún que otro cubierto que cambia de manos).

Los nuevos episodios retoman el conflicto entre las familias Russell y van Rhijn en la Nueva York de finales del siglo XIX. Christine Baranski, Cynthia Nixon y Carrie Coon encabezan un reparto que suma personajes secundarios con cada vez más peso.

Los Russell, divididos

George enfrenta dificultades políticas que amenazan su monopolio ferroviario, mientras Bertha viaja a Inglaterra para acompañar a su hija Gladys, ahora marquesa, en el nacimiento de su hijo. Con la distancia física, la histórica rivalidad con Agnes van Rhijn cede terreno y ambas llegan a una tregua tácita. Como cuando dos vecinas enemigas se encuentran en la misma fila del súper, se sonríen, se miran de reojo y no se pierden de vista.

Agnes, Oscar y un matrimonio conveniente

Agnes encontró un nuevo anclaje en las instituciones históricas de Nueva York y se prepara para recibir al presidente Grover Cleveland. Su hijo Oscar cierra un matrimonio que le conviene en varios sentidos a la vez, uniendo fuerzas con uno de los personajes más calculadores de la serie. La temporada promete alimentar buena parte de su trama con ese pacto.

Las tramas que vienen desde abajo

John, ex lacayo convertido en hombre de fortuna, intenta abrirse camino en una esfera social que todavía no termina de aceptarlo, con nuevos proyectos que lo mantienen en movimiento. Peggy, escritora e hija de familia acomodada, sigue navegando los prejuicios de la Nueva York decimonónica como mujer negra educada, incluidos los que llegan desde su propio entorno político.

La producción mantiene el nivel visual de las temporadas anteriores, con una fotografía de época cuidada y un vestuario que funciona como registro de jerarquía social. Carrie Coon, ausente en los primeros episodios, está llamada a retomar el centro de la acción cuando Bertha regrese de Europa.

Eso sí, la serie sigue siendo más generosa con los conflictos de las clases altas que con la vida cotidiana del servicio doméstico. Los arcos de John y Peggy empujan ese límite, aunque todavía no lo cruzan del todo.

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Inés MaldonadoCultura y espectáculos

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