Subir a la frontera del espacio en una cápsula: cómo se prepara el viaje y qué se ve al llegar
Tres días de entrenamiento operativo, poco más de diez minutos de vuelo y una vista que cambia la perspectiva de la Tierra. Así es la experiencia a bordo de New Shepard.
¿Qué se siente al mirar la Tierra desde casi 110 kilómetros de altura? Es una pregunta que muchos se hacen, y la respuesta empieza con un dato simple: la cápsula New Shepard, de Blue Origin, lleva hasta seis pasajeros en un vuelo de poco más de diez minutos.
Un entrenamiento que no exige estar en forma
Quienes viajan llegan tres días antes del lanzamiento y se alojan en la llamada Villa de Astronautas. Allí no hay pruebas físicas especiales: la preparación es procedimental. Aprenden a moverse en ingravidez, a usar los sistemas de seguridad, a abrocharse y a conocer los protocolos de emergencia. Dicho de otra forma, es más un ensayo de cómo comportarse que un entrenamiento de gimnasio.
El recorrido del vuelo
El despegue se realiza desde el Launch Site One, en las montañas de Guadalupe, cerca de Van Horn, Texas. El vuelo completo dura 10 minutos y 17 segundos, y la cápsula supera más de tres veces la velocidad del sonido. En la misión NS-38, llegó a 107 kilómetros. Para entender el límite que cruza, pensá en la línea de Kármán como una frontera convencional, como un borde trazado en un mapa: está fijada a 100 kilómetros y es reconocida internacionalmente como el límite del espacio.
- A partir de los 40 kilómetros ya se distingue el espacio negro.
- La atmósfera se ve como una franja azul.
- La curvatura terrestre es visible, aunque no se ve el planeta entero.
- Los colores de la Tierra son intensos, según quienes lo vivieron, difíciles de reproducir en imágenes.
Una vez alcanzada la altitud máxima, los tripulantes tienen tres minutos de gravedad cero. Tienen permiso para desabrocharse e intentar flotar, pero el tiempo es corto y la mayoría prefiere mirar hacia afuera. La ingravidez, en cambio, también puede experimentarse en vuelos parabólicos en la Tierra.
No es órbita, y la diferencia importa
El viaje no pone a los pasajeros en órbita. Orbitar exige velocidades y energía muy superiores, además de misiones de mayor duración. New Shepard sube y baja en trayectoria suborbital: es como tirar una pelota muy alto, que llega al punto más alto y vuelve, sin quedarse dando vueltas alrededor del planeta. Eso lo hace técnicamente más accesible, pero acota la experiencia a esos pocos minutos en el límite del espacio. Para el lector común, el cambio es concreto: el turismo espacial ya es una opción real, aunque cara y reservada a quienes tienen los medios y la decisión de intentarlo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Grupo Noticias 365