Cuidar el cerebro antes de que la memoria empiece a fallar: la estrategia que reunió a 1.065 personas en América Latina
En un encuentro internacional en Buenos Aires se presentaron los resultados de LatAm-FINGERS, un estudio que durante dos años evaluó cómo la alimentación, el movimiento, los retos mentales y el cuidado cardiovascular pueden marcar diferencias en la vida adulta. Las mejoras cognitivas fueron concretas, aunque los propios especialistas aclaran que se trata de prevención, no de una promesa invulnerable.
Llegué al encuentro en pleno centro porteño cuando todavía quedaba gente en la fila de acreditaciones y, mientras esperaba mi turno, alcancé a escuchar a dos señoras que ya tenían el diploma en la mano y comentaban, en voz baja, que una de sus madres había empezado a olvidar las llaves. Esa escena, mínima y cotidiana, me pareció la síntesis perfecta de lo que se iba a discutir adentro: la preocupación concreta, de carne y hueso, de familias que ven cómo la memoria se les va deshilachando de a poco.
De qué se trata el enfoque que se puso bajo la lupa
La idea que cruzó toda la jornada es bastante conocida pero vale la pena repetirla: la demencia no aparece de un día para el otro ni por un único motivo, sino que se va cocinando durante décadas, y hay decisiones del día a día que empujan en una dirección o en la otra. Comer mejor, moverse, ejercitar la cabeza, no aislarse y controlar la presión, la glucosa y el colesterol aparecen como los cinco pilares de esta estrategia preventiva que especialistas en neurología analizaron en Buenos Aires, con la convicción de que incorporarlos en bloque y sostenerlos en el tiempo puede hacer una diferencia real.
El cuidado cardiovascular ocupa un lugar central porque la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y otros factores afectan los vasos sanguíneos que abastecen al cerebro. Por eso, la evaluación médica periódica forma parte de la estrategia, al igual que las actividades que permiten aprender, ejercitar capacidades cognitivas y sostener vínculos. Es, en definitiva, un planteo que toma a la persona como un todo y no a la cabeza funcionando como una pieza suelta.
Un estudio a medida de cada comunidad
Para llevar esas recomendaciones a la práctica, las posibilidades de cada comunidad cuentan, y eso quedó clarísimo durante la presentación. Lucía Crivelli (54), jefa de Neuropsicología de FLENI e investigadora principal de LatAm-FINGERS, me dijo que las propuestas alimentarias y la organización de las actividades se adaptaron a los recursos y las costumbres locales, porque de lo contrario el programa no sobreviviría al primer mes.
“La clave consiste en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales.”Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI
Ese criterio fue el que orientó al ensayo latinoamericano, que reunió a 1.065 personas de entre 60 y 77 años distribuidas en 11 países, con un seguimiento de dos años. La investigación puso a prueba una intervención que combinó alimentación, ejercicio, entrenamiento cognitivo, socialización y atención de los riesgos cardiovasculares, con dos modalidades de acompañamiento: una más estructurada, con actividades organizadas y contacto frecuente con los equipos de salud, y otra más autónoma, basada en recomendaciones para que cada quien fuera incorporando los hábitos a su ritmo. Los dos grupos recibieron orientación preventiva.
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