Un ingeniero de EPAS advierte sobre un riesgo del crecimiento de Senillosa: que los servicios lleguen tarde
Crecer es una buena noticia para una ciudad. El problema aparece cuando las viviendas, los barrios y la cantidad de habitantes crecen más rápido que los sistemas que necesitan sostenerlos.
Crecer es una buena noticia para una ciudad.
El problema aparece cuando las viviendas, los barrios y la cantidad de habitantes crecen más rápido que los sistemas que necesitan sostenerlos.
Para Luciano Debbaudt, ingeniero y gerente de Producción de Agua Potable del EPAS, ese es uno de los desafíos que Senillosa debería empezar a observar con anticipación.
Su experiencia profesional está directamente relacionada con ese tipo de problemas.
Los sistemas de agua potable obligan a pensar permanentemente en capacidad, mantenimiento, demanda futura y contingencias.
No alcanza con saber cuánto necesita una ciudad hoy.
También hay que intentar estimar cuánto va a necesitar mañana.
Debbaudt considera que algo similar ocurre con Senillosa.
A medida que aparecen nuevas viviendas y sectores urbanos, también aumenta la presión sobre el agua, la energía, las calles, el transporte, los espacios públicos y buena parte de la infraestructura existente.
Cuando esa planificación comienza una vez que el problema ya apareció, las soluciones suelen ser más caras, más lentas y más difíciles.
Por eso sostiene que una de las discusiones importantes para Senillosa durante los próximos años debería ser cuánto crecimiento puede absorber la infraestructura actual y qué sistemas deberían comenzar a ampliarse antes de alcanzar su límite.
No habla solamente de construir.
También de mantener.
Porque existe otra dificultad menos visible: cada nueva infraestructura que incorpora una ciudad también incorpora una obligación futura de mantenimiento.
Una plaza necesita conservarse.
Una calle necesita mantenerse.
Una red necesita capacidad.
Una máquina necesita reparación.
Y un servicio que incorpora nuevos usuarios necesita prever qué ocurrirá cuando esa demanda continúe aumentando.
Desde hace algún tiempo Debbaudt comenzó a estudiar estas cuestiones también fuera de su trabajo habitual.
Está recorriendo distintos sectores de Senillosa y reuniendo información como parte de un ejercicio personal con el que intenta construir un diagnóstico más amplio de la ciudad y pensar cómo debería prepararse para los próximos años.
No pretende tener todavía todas las respuestas.
Pero parte de una premisa que conoce bien por su profesión: cuando se trata de infraestructura y servicios esenciales, detectar un problema antes de que ocurra suele ser mucho más efectivo que intentar resolverlo cuando el sistema ya llegó a su límite.
Y en una Senillosa que continúa creciendo, anticiparse podría terminar siendo una de las decisiones más importantes.
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RedacciónRedacción de Grupo Noticias 365
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