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LUN, 14 SEPT 2026
Economía

La jubilación mínima perdió más de cuatro décimas de su poder de compra desde diciembre de 2019

Entre fines de 2019 y agosto de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 4.231,3%, mientras que el haber mínimo creció 2.468,6%. La brecha se traduce en que un jubilado hoy puede adquirir apenas el 59,3% de la canasta que compraba hace casi siete años.

GP
Gustavo PeraltaCampo y agroindustria · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

El haber mínimo jubilatorio se redujo 41% en términos reales entre diciembre de 2019 y agosto de 2026, según surge del cruce entre la evolución nominal del ingreso y la suba acumulada del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Mientras los precios treparon 4.231,3%, el ingreso mínimo subió nominalmente 2.468,6%, una diferencia que dejó a quienes perciben esa prestación muy por debajo del umbral de poder adquisitivo de casi siete años atrás.

Los números del deterioro

La magnitud del retroceso puede dimensionarse con una comparación directa. A fines de 2019, el haber mínimo —incluido el bono de refuerzo de $5.000— ascendía a $19.068, y para agosto de 2026 la cifra equivalente llegó a $489.776, con un bono de $70.000. En paralelo, si a diciembre de 2019 hacían falta $100 para acceder a una determinada canasta de bienes y servicios, en agosto de 2026 esos mismos productos cuestan $4.331, mientras que el dinero disponible del beneficiario creció hasta $2.569, apenas el 59,3% de aquella canasta inicial.

La pérdida no se concentró únicamente en el tramo inferior del sistema. El haber máximo pasó de $103.064 a $2.824.694 en el período, una suba nominal de 2.640,7% que, no obstante, se tradujo en una caída del poder de compra del 36,7% en agosto de este año. Un haber equivalente a tres veces el mínimo de entonces acumuló un retroceso del 36% en términos reales, lo que muestra que la erosión atravesó todo el abanico de prestaciones contributivas.

El bono que quedó congelado

El bono de $70.000 que perciben los jubilados que cobran la prestación mínima no tuvo ajuste desde marzo de 2024. Desde ese mes, la inflación acumuló 129,2%, lo que implica una pérdida específica del 56% en el poder de compra de ese refuerzo. Como consecuencia, los haberes más bajos perdieron 4,5% de poder adquisitivo en los últimos doce meses, mientras que quienes no perciben bono empataron con la inflación del período, en parte gracias a los reajustes por movilidad, que acumularon 33,5% entre agosto de 2025 y agosto de 2026.

Según reconstrucciones del propio texto, alrededor de 2,9 millones de personas —aproximadamente la mitad de los jubilados y pensionados del sistema contributivo— perciben el haber mínimo, mientras que cerca de 3 millones cobran prestaciones superiores. El mecanismo de actualización vigente aplica los índices de inflación con dos meses de rezago, lo que en la práctica implica que cuando los precios suben los haberes pierden poder de compra y cuando bajan lo recuperan de manera parcial. Desde diciembre de 2023, los haberes sin bono ganaron 14,3% frente a la inflación, un margen que, sin embargo, no alcanza para revertir el retroceso acumulado en años previos. El haber máximo llegó a acumular una caída real de 55,4% entre septiembre de 2017 y diciembre de 2023, y a agosto de 2026 esa pérdida se redujo levemente hasta el 49%.

GP
Gustavo PeraltaCampo y agroindustria

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