Un corredor de 16 kilómetros sobre el antiguo Camino Real revive la oferta rural del norte bonaerense
Entre Luján y Villa Ruiz, las viejas postas de carretas hoy funcionan como restaurantes, granjas y bodegas, en un trazado de 16 kilómetros pavimentados que invita a una jornada completa a 84 kilómetros de la Capital.
A unos 84 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, un tramo pavimentado de 16 kilómetros vertebra un puñado de establecimientos rurales con propuestas gastronómicas, recreativas y culturales que pueden disfrutarse a lo largo de toda una jornada, desde las diez de la mañana hasta la merienda sobre el atardecer. La recorrida une la ruta 7 con la localidad de Villa Ruiz, en el partido de Luján, y atraviesa el paraje de Carlos Keen, donde las viejas postas del antiguo Camino Real al Alto Perú fueron reconvertidas en comedores criollos, granjas educativas, viñedos, cabañas y espacios de aventura al aire libre.
Historia de una huella colonial
El trazado, identificado como Camino Secundario Provincial 064-05, mantiene desde mediados del siglo XVII la traza por la que circulaban las carretas que conectaban Buenos Aires con el Alto Perú, con postas de descanso y aprovisionamiento distribuidas a lo largo del recorrido. Aquellas paradas hoy sobreviven, readaptadas, en una oferta turística que combina lo gastronómico y lo recreativo, y conserva, además, un relieve histórico que se percibe a la vista: en las afueras del pueblo de Azcuénaga se conservan partes de las instalaciones de una estancia construida en 1755, donde en 1834 se firmó un documento político clave del período rosista, y por la que pasaron figuras centrales de las guerras civiles argentinas.
Qué se encuentra a lo largo del camino
- El ingreso se ubica en el kilómetro 72 de la ruta 7, en el partido de Luján, donde a la derecha aparecen los primeros establecimientos: un lodge con spa y actividades de aventura, y una granja con laguna que ofrece fiambres, empanadas, pastas, asado y postre, además de talleres de amasado de pan y contacto con animales.
- A medida que el camino avanza hacia Carlos Keen se suceden parrillas, casas de campo y comedores de cocina criolla. Entre ellos, un establecimiento funciona desde hace generaciones, con especialidades elaboradas a partir de recetas familiares que superan el siglo de antigüedad, y otro, enclavado en un bosque, es reconocido por su picada, sus empanadas y sus carnes a las brasas.
- Pasado Carlos Keen y hasta llegar a Villa Ruiz, el recorrido suma un viñedo con catas que incluye cepas de malbec, pinot, tannat, cabernet sauvignon y marcelan, con menú y maridaje, un restaurante con parque y menú libre que complementa la oferta con búsqueda del tesoro, vóley, fútbol, juegos de mesa y taller de pan, y una casona de 1897 reconvertida en hotel de campo que convive con comedores especializados en lechón a la estaca, bondiola con salsa de cerveza negra y pastas caseras.
Para llegar en auto desde Buenos Aires, el camino más directo es el Acceso Oeste hasta Luján y luego la ruta 7, donde en el kilómetro 72 se dobla a la derecha. Carlos Keen queda a 12 kilómetros de ese desvío, y desde allí se completan los últimos cuatro kilómetros del trazado hasta Villa Ruiz, en un corredor que invita a una jornada completa sobre una de las huellas coloniales más antiguas del norte de la provincia de Buenos Aires, ahora dedicada, en buena medida, al turismo rural.
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