Salud mental en alerta: las internaciones se disparan 42% en tres años y el sistema público queda al borde
Un relevamiento de la Universidad Nacional de Lanús con datos de 14 provincias muestra que la demanda de atención no para de crecer, que las guardias ya reciben hasta un 30% de consultas por padecimientos mentales y que las redes comunitarias, aunque se ampliaron, están completamente sobreexigidas
Llegué al Palacio Legislativo con el grabador en la mochila y la sensación, cada vez más frecuente en estos últimos meses, de que la nota iba a confirmar algo que ya se venía masticando en los pasillos de los hospitales y en las salas de espera desbordadas. No me equivoqué. En el Senado se presentaron números que ponen en blanco sobre negro lo que muchos profesionales venían denunciando en voz baja: las internaciones por salud mental subieron 42% entre 2023 y 2026, con un salto adicional del 12% sólo en los últimos doce meses, y las consultas ambulatorias treparon 23% en el último año. La foto es de un sistema público que crece en demanda mucho más rápido que en capacidad de respuesta.
El trabajo fue coordinado por la Universidad Nacional de Lanús y se nutrió de la información que aportaron las máximas autoridades sanitarias de 14 provincias: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Entre todas concentran más del 70% de la población del país, lo que le da al relevamiento un peso federal poco habitual. También se sentaron en la mesa Entre Ríos y Río Negro, que sumaron su mirada aunque no entraron en el corte principal de los datos.
Quiénes están llegando al sistema y por qué
Hay dos perfiles que aparecen una y otra vez en los informes que las provincias enviaron a Lanús. Por un lado, niñas, niños y adolescentes, cuya presencia en guardias y consultorios viene creciendo de manera sostenida. Por el otro, personas que hasta hace poco contaban con una obra social o una prepaga y que, tras perder su cobertura, terminaron recalando en el hospital público. Es la consecuencia lógica de un mercado laboral cada vez más precarizado: se cae el empleo formal, se cae la cobertura y la demanda se desplaza, como un río, hacia el único lugar que no les cobra la consulta.
“En la provincia de Buenos Aires, el 30% de las consultas en las guardias hospitalarias corresponde a problemas de salud mental. Eso significa que casi uno de cada tres pacientes que se atiende en una guardia lo hace por un padecimiento que, en muchos casos, no debería terminar allí”informe de la Universidad Nacional de Lanús
Qué se hizo, qué falta y qué se discute en el Congreso
- Entre 2021 y 2026 se sumaron al menos 388 camas nuevas de salud mental en hospitales generales de todo el país.
- Trece de las 14 provincias relevadas ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos específicos para consumos problemáticos.
- Aun con esa expansión, las autoridades provinciales reconocieron que las estructuras están sobreexigidas y que cuesta completar los equipos con disciplinas críticas, como psicología y psiquiatría.
- Las prioridades que las provincias pusieron sobre la mesa son cuatro: más inversión, más infraestructura y recursos humanos, garantía de acceso a medicamentos y producción de información epidemiológica nacional de calidad.
- También reclamaron recuperar una coordinación efectiva entre Nación, provincias y municipios, un punto que viene resonando en cada foro sanitario desde hace años.
El informe cayó en el Senado justo en medio del debate por la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, que rige desde 2010 y que es, hasta hoy, el marco legal más importante en la materia. Las autoridades provinciales plantearon que la propuesta en discusión elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental, sin incorporar al mismo tiempo el financiamiento que haría falta para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos. La advertencia no es menor: si se desarma el andamiaje legal sin asegurar los recursos, lo que se viene es un sistema todavía más tensionado que el actual.
Salí del Congreso con la misma sensación con la que entré, pero un poco más cargado de argumentos. Del lado de afuera me esperaba la calle, con su ruido de siempre, y del lado de adentro quedaba una pregunta que ya no admite demasiados rodeos: cuando las guardias se llenan de pacientes con crisis que se podrían haber atendido antes, cuando los centros de día no dan abasto y cuando las provincias piden, otra vez, que alguien coordine de verdad, el problema deja de ser un dato estadístico y se convierte en una urgencia cotidiana. Los números están, sondeosfirmas ahora es que la política los lea con la misma seriedad con la que los profesionales los están viviendo.
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