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DOM, 04 OCT 2026
Vida

La salud también se arma de noche: claves para empezar el día con el pie derecho

Dormir las horas necesarias, prepararse antes de irse a la cama y sumar fibra y movimiento al levantarse son recomendaciones simples que los especialistas repiten para cuidar el cuerpo y la cabeza. Una recorrida por los consejos de la nutricionista Serena Pratt y el médico Scott Nass, con la mirada puesta en la rutina cotidiana.

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Renata KowalskiSociedad · · lectura 4 min
La salud también se arma de noche: claves para empezar el día con el pie derecho

Lo confieso: durante años arranqué las mañanas como si fuera una carrera de obstáculos. Despertador, celular, café a las apuradas, bolso al hombro y puerta afuera. Recién cuando una colega me regaló un libro de hábitos saludables caí en la cuenta de algo que parece obvio pero que uno olvida todo el tiempo: la mañana empieza la noche anterior. Y no se trata de filosofía new age ni de promesas mágicas, sino de biología pura y dura.

Por eso me puse a investigar qué dicen los que saben. Hablé con fuentes, revisé papers y me crucé con una guía que me hizo ruido: la de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Ahí figura, negro sobre blanco, que los adultos de 18 a 60 años necesitan dormir al menos siete horas por noche. Entre los 61 y los 64, la franja recomendada va de siete a nueve. Parece un dato menor, pero en la Argentina de la cena a las once y la serie hasta la una, dormir bien se volvió un acto casi revolucionario.

La noche anterior es clave

Acá va el primer truco, tan sencillo que da vergüenza no haberlo probado antes. La nutricionista Serena Pratt, a quien consulté para esta nota, me explicó que preparar la ropa o dejar armado el desayuno la noche previa no es un tema de obsesión por el orden, sino de salud. Cuando uno se acuesta a las mismas horas pero suena el despertador más temprano, lo que se acorta es el sueño. Y el sueño, me dijo, no es un lujo: es parte del cuidado cotidiano, al lado de la comida, el movimiento y la cabeza.

Hay algo más, y tiene que ver con los mensajes y el celular. Pratt reconoce que, para algunas personas, abrir el teléfono ni bien suena el despertador puede resultar abrumador. Por eso sugiere tomarse unos minutos para recuperar la calma antes de empezar con las obligaciones. La Organización Mundial de la Salud tiene herramientas concretas para esto: prestar atención a la respiración, hacerla más lenta y volver a conectarse con el entorno. Suena a mantra, pero funciona.

El cuerpo en movimiento

Ahora bien, ya desayunamos, ya estamos vestidos, ya estamos en pie. ¿Qué toca? Mover el cuerpo, aunque sea un poco. El médico Scott Nass, otro de los especialistas que consulté, me insistió con algo que la OMS repite hace rato: reemplazar parte del sedentarismo por movimiento, aunque sea ligero, trae beneficios concretos. No hace falta ir al gym a las seis ni correr una maratón: alcanza con una caminata corta o una pausa para estirarse después del desayuno. Lo importante es interrumpir el tiempo sentado.

La OMS recomienda para los adultos acumular entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, o su equivalente en actividad vigorosa. Eso no significa que tengamos que concentrarlo todo a la mañana. Se puede repartir a lo largo del día. Lo fundamental es no quedarse ocho horas clavado en la silla.

Fibra, fibra y más fibra

Vayamos a la mesa, que es donde la cosa se pone rica de verdad. Pratt me contó que la avena, las frutas y las semillas son grandes amigas de la mañana. ¿Por qué? Por la fibra, un nutriente que ayuda a conservar la barrera intestinal y mantener una microbiota saludable, esa comunidad de bacterias que vive en nuestro panza y que hace más por nosotros de lo que imaginamos.

  • Avena, frutas y semillas para el desayuno, fuentes accesibles de fibra.
  • Legumbres, verduras y cereales integrales para repartir el aporte a lo largo del día.
  • Aumentar la fibra de manera progresiva para que el cuerpo no se resienta con molestias digestivas.

Cuidarse sin obsesionarse

Una última cosa, y la digo porque me parece importante. Todo esto que fui contando forma parte de una estrategia general de prevención. Los especialistas remarcan que la inflamación es una respuesta del organismo ante lesiones e infecciones, pero puede afectar tejidos sanos cuando se vuelve crónica. La relación entre una alimentación rica en fibra y menores indicadores inflamatorios sigue estudiándose, así que conviene tomarlo con prudencia y sin expectativas desmesuradas.

Ajustar estas recomendaciones a las posibilidades de cada uno es central. Ningún consejo reemplaza la consulta médica ni sirve como atajo mágico. Pero, si me permiten el balance personal, después de esta investigación me di cuenta de que mi mejor inversión no fue el café soluble ni el termo nuevo: fue empezar a acostarme media hora antes y dejar el pijama de mi hija listo desde la noche anterior. Suena chiquito. Dormí mejor. Y eso, créanme, cambia toda la mañana.

RK

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