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JUE, 10 SEPT 2026
Vida

La pregunta que abrió tres viajes a las Malvinas y se convirtió en una película

Pablo Aparo convivió cinco meses con los kelpers para filmar "Los vencedores", un documental premiado en el BAFICI que todavía puede verse en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.

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Renata KowalskiSociedad · 10 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Confieso que llegué al cine sin tener del todo claro qué esperaba encontrarme cuando me senté a ver "Los vencedores", el documental de Pablo Aparo que viene cosechando elogios desde su paso por el BAFICI. Lo que me terminó envolviendo fue algo mucho más íntimo de lo que el género suele permitir: una película que no habla de la guerra de 1982 desde el pizarrón estratégico, sino desde la cocina de una granja, desde el silencio incómodo de un museo, desde la mirada desconfiada de un isleño que tiene motivos de sobra para no querer un cámara argentino enfrente.

Aparo es un cineasta de 40 años que se hizo, antes de subir al primer avión, una pregunta que a muchos argentinos se nos cruza por la cabeza pero que casi nadie va a formular en el lugar: ¿cómo se vive en las islas Malvinas, con apenas 3.500 habitantes civiles, cuando a pocos kilómetros hay una base militar permanente con una cantidad comparable de soldados? Para contestarla no le alcanzó con un viaje. Volvió tres veces: la primera, en 2020, fueron diez días; las dos siguientes, en 2023 y 2024, le sumaron cinco meses de convivencia con los kelpers, siempre tramitando los permisos ante la Administración de Malvinas y topándose con recepciones desparejas, desde gente que se prestó a charlar hasta vecinos que le pidieron que guardara la cámara o le cerraron la puerta.

Matt, el terrateniente que dijo sí

De todos los que se cruzaron en su camino, hubo uno que aceptó la propuesta sin rodeos: Matt, un terrateniente local dueño de una estancia enorme en las montañas, conocido por hacer público su rechazo hacia la Argentina. Aparo no tuvo que insistir demasiado. Esa misma tarde ya estaba durmiendo en la granja, y de esa convivencia nace el eje narrativo del documental, una relación áspera, a veces tensa, siempre honesta, entre un cineasta argentino y un isleño que carga con su propia memoria de la guerra.

El momento más crudo de la película llega cuando los dos visitan juntos el Salón de la Pradera del Ganso, el sitio donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños —entre ellos a Matt y a su familia— durante varias semanas de mayo de 1982. Apenas Aparo cruzó la puerta como visitante, varios asistentes se levantaron y se fueron. La escena no necesita subrayado: la sola presencia de un argentino en ese lugar dice todo lo que hay que decir sobre las heridas que siguen abiertas a cuarenta años del conflicto.

Lo que los kelpers saben de la guerra y en la Argentina casi no se cuenta

  • Isleños que abrieron galpones después del cese del fuego hallaron donaciones de ropa de invierno y alimentos que el continente había enviado para los soldados argentinos, y que ellos nunca habían llegado a recibir por estar expuestos al frío en el frente.
  • El documental rescata cartas que soldados argentinos les escribieron a los propios kelpers, escritas en un inglés elemental, pidiendo comida o abrigo, un ida y vuelta humano que suele quedar fuera del relato épico.
  • La película muestra la vida cotidiana de los 3.500 civiles actuales: sus ceremonias, sus rutinas, la manera en que organizan su día a día alrededor de una base militar que tiene tantos efectivos como habitantes tiene el pueblo.

Después de verla, me quedó dando vueltas la pregunta que Aparo parece plantearles a los espectadores sin necesidad de formularla en voz alta: si uno está dispuesto a mirar la historia también desde la vereda de enfrente, la de quienes viven allí y no eligieron ser parte de un conflicto entre Estados, ¿cuánto cambia la imagen que tenemos de las islas? No es una pregunta cómoda, y el documental no la responde en lugar del espectador: la deja ahí, trabajando, como trabaja la nieve cuando se derrite lentamente sobre el techo de chapa de la estancia de Matt.

"Los vencedores" sigue en cartelera en salas de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, después de haber ganado dos premios en el BAFICI y de pasar por funciones en el Malba. Como la programación cambia semana a semana, lo más prudente es chequear la cartelera de cada cine antes de ir. Vale la pena sentarse a verla con tiempo: no es una película para mirar de reojo mientras se revisa el celular.

RK

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