La película que costó más que la venta de pochoclos en su estreno: 30 dólares en una semana
El thriller de John Penney pasó por un solo cine en Estados Unidos, reunió a seis espectadores y se convirtió en una rareza del negocio cinematográfico. La historia detrás de esa exhibición mínima y su inesperada recuperación en el mercado internacional.
Digo esto sin vueltas: hay lanzamientos que deberían traer una calcomanía de "para coleccionistas". La película Zyzzyx Road, escrita, producida y dirigida por John Penney, entró en la historia por la puerta más chica del cine comercial: seis personas en una semana, treinta dólares de recaudación y, si le devolvemos las entradas a dos conocidas del elenco, veinte. Una rareza genuina, no un invento de marketing.
La trama tiene la lógica del policial clásico con aroma a sol del desierto. Una pareja se saca de encima al ex de ella y entierra el cuerpo en la carretera que da nombre a la película, en Las Vegas. Cuando vuelven a buscarlo, no aparece. Punto de partida simple, efectivo, sin pirotecnia. El elenco reúne a Leo Grillo, Katherine Heigl (que aceptó el papel después de que Thora Birch lo rechazara, tras haber filmado el piloto de Anatomía de Grey) y Tom Sizemore, que arrastraba en su currículum títulos como Rescatando al soldado Ryan y Heat.
La estrategia detrás del estreno
- Presupuesto total: 1,2 millones de dólares.
- Rodaje: 20 días en el verano de 2005, en el desierto de Mojave.
- Estreno en Estados Unidos: Highland Park Village Theater, Dallas, del 25 de febrero al 2 de marzo de 2006.
- Costo de alquilar la sala: 1.000 dólares; entradas a cinco dólares; una función diaria al mediodía.
- Resultado: seis espectadores y 30 dólares; tras devolver dos entradas a la maquilladora Sheila Moore y a una amiga, quedaron 20.
- Mercado internacional: unos 368.000 dólares por derechos de DVD vendidos en 23 países.
- Objetivo del productor Grillo: generar ingresos fuera de Estados Unidos para financiar futuros proyectos vinculados con animales.
Es decir: la operación entera se pensó desde el vamos como un trámite para llegar al exterior, no como un fenómeno de boletería local. Por eso alquilaron una sala chica en Dallas a precio de tarifa, quemaron la semana reglamentaria y armaron los papeles internacionales que después movieron la plata. El negocio cinematográfico, en su versión más artesanal: se rueda barato, se estrena lo justo para tener un comprobante, y se vende lejos.
Visto hoy, el caso sirve de recordatorio amable de cómo funciona la trastienda del cine. No siempre el éxito nace en la sala del barrio; a veces el estreno es apenas un sello en el pasaporte del film para que pueda circular afuera. Como cuando uno va a hacer un trámite largo y termina sacando una foto carnet en un local que nadie conoce: la foto queda horrible, pero el trámite se hace igual. Recomendación sin vueltas: si la encuentran en algún catálogo de DVD de colección o en una plataforma con subtítulos, dense el gusto. No va a cambiarles la vida, pero bien mirada es una pequeña curiosidad de manual de la industria.
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