La nueva cruzada de Bill Gates: un organismo global para ponerle límites a la inteligencia artificial
El cofundador de Microsoft publicó un plan que toma ideas de la inspección nuclear, la aviación civil y el protocolo de ozono, y ya trabaja para verse con Xi Jinping antes de fin de año
¿Se puede tratar a la inteligencia artificial como se trata a las centrales nucleares o a los aviones? Bill Gates cree que sí, y esta semana dio un paso concreto para empujar esa idea. El cofundador de Microsoft publicó un documento en el que propone crear un organismo supranacional, con poder real para auditar sistemas de IA, capaz de actuar como actúan hoy el Organismo Internacional de Energía Atómica, la Organización de Aviación Civil Internacional o el Protocolo de Montreal que salvó la capa de ozono. La idea suena ambiciosa, pero lo más interesante es el método: en vez de inventar la rueda desde cero, propone copiar lo que ya funciona en otros terrenos.
Gates no aclaró todavía si ese organismo debería nacer de cero o si conviene ampliar uno ya existente. Lo que sí dejó firme es un punto incómodo: sin China adentro, no hay solución posible. Para eso, su equipo ya mueve piezas para cerrar una reunión con el presidente Xi Jinping, prevista en principio para noviembre, aunque todavía sin confirmación oficial. La lógica es geopolítica pura: si Washington mueve primero con restricciones a ciertos modelos, Beijing podría copiarse, y a partir de ahí, según sus propias palabras, “el mundo entero se sumaría a esa iniciativa”.
Qué propone vigilar y cómo piensa pagarlo
- Una arquitectura regulatoria que ponga el foco en los modelos capaces de diseñar moléculas o de facilitar ataques biológicos, sin frenar aplicaciones médicas o científicas legítimas.
- Un impuesto a las empresas que reemplacen trabajadores con resultados generados por IA, cuya recaudación se usaría para financiar redes de protección social.
- Reservar hasta un 40 por ciento de los puestos de trabajo actuales para personas en sectores donde el vínculo humano es irreemplazable, como los cuidados de salud.
Como ejemplo de ese último punto, Gates apeló a algo personal: la atención que recibió su padre durante el Alzheimer. No es un detalle menor, porque muestra el tono de toda la propuesta: regular sin demonizar, poner límites sin apocalipsis.
“Es positivo que algunas empresas de IA estén proponiendo soluciones a los desafíos provocados por su propia tecnología, pero no deberíamos esperar que sean ellas quienes lideren el proceso.”Bill Gates
En criollo: Gates les reconoce buena voluntad a las big tech, pero no les confía la lapicera. Para mí, lo que cambia para el usuario común es bastante concreto. Si el plan avanza, en los próximos años podríamos ver modelos de inteligencia artificial certificados por un ente internacional antes de salir al mercado, sobre todo los que tengan capacidad de generar agentes biológicos. También podría empezar a discutirse en serio un impuesto a la automatización, una idea que hasta ahora sonaba a ciencia ficción en la Argentina pero que empieza a aparecer en los manuales de política económica de Estados Unidos y Europa. La cita con Xi Jinping, si se concreta, va a ser la primera prueba de fuego: sin acuerdo entre las dos potencias, el organismo global que imagina Gates queda en el plano de la buena intención.
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