Grupo Noticias 365
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.545,00 0,00%Dólar blue $1.565,00 +0,32%Dólar MEP $1.556,50 -0,05%Riesgo país 609 pb +5,36%
LUN, 28 SEPT 2026
Vida

La batalla silenciosa que empieza en el umbral: por qué conviene descalzarse antes de cruzar la puerta

Un especialista de Cleveland Clinic explica qué contaminantes pueden arrastrar las suelas desde la calle hasta el living y qué medidas simples ayudan a mantenerlos a raya, sobre todo cuando hay chicos en casa.

RK
Renata KowalskiSociedad · 28 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Llegué a la nota de la manera más literal posible: caminando. Eran cerca de las diez de la mañana y el sol apenas asomaba sobre la vereda cuando vi, en la puerta de una casa de barrio, un detalle que suele pasar desapercibido. Había tres pares de zapatillas ordenadas con cierto cuidado sobre un pequeño mueble de madera, justo al lado de una alfombra oscura que parecía pedir, a los gritos, que uno se secara los pies antes de avanzar. Me detuve unos segundos a observar la escena y pensé que, sin saberlo, esa familia estaba aplicando al pie de la letra lo que recomienda un médico internista de uno de los centros de salud más reconocidos de Estados Unidos. La pregunta que me quedó dando vueltas fue inevitable: ¿cuánta de la suciedad de la calle termina, sin que nos demos cuenta, adentro de nuestras propias casas?

Qué pueden llegar a arrastrar las suelas

La respuesta, según Daniel Sullivan, médico internista de Cleveland Clinic, es bastante más inquietante de lo que uno imagina. Las suelas de los zapatos no se llevan solamente barro o tierra visible: después de un recorrido habitual por veredas, baños públicos, colectivos, plazas o jardines, pueden cargar tierra, restos orgánicos y una variedad llamativa de sustancias químicas. Entre los compuestos que se pueden transportar están los PFAS, una familia de sustancias conocidas por su persistencia en el ambiente y en el organismo, además de polvo con plomo y residuos de pesticidas. La sola enumeración alcanza para entender por qué el tema preocupa, y por qué Sullivan lo plantea como un asunto de salud cotidiana y no como una rareza de la limpieza doméstica.

El plomo, en particular, aparece como uno de los puntos más sensibles. Sullivan advierte que este metal puede dañar el cerebro, el sistema nervioso y otros órganos, y que parte de ese polvo puede viajar adherido al calzado, sobre todo en casas más antiguas donde todavía quedan restos de pinturas deterioradas. El dato se vuelve especialmente relevante en los hogares donde hay bebés y chicos que pasan buena parte del día sobre el suelo y que, como cualquier padre o madre sabe, se llevan las manos a la boca con una frecuencia que no tiene horario. No es un dato menor: un estudio que analizó información del programa DustSafe, con muestras recogidas en 35 países, encontró arsénico, cromo y níquel en polvo doméstico y observó una asociación entre viviendas más antiguas y concentraciones más altas de plomo y arsénico. Tener acceso a jardines, además, se relacionó con niveles superiores de esos dos elementos, lo que muestra que ni siquiera el contacto con espacios verdes está libre de sobresaltos.

“El polvo de las suelas puede traer polvo con plomo, restos de pesticidas, polen y bacterias, y cuando hay chicos chiquitos que juegan en el piso y se llevan las manos a la boca, el riesgo se multiplica.”Daniel Sullivan, médico internista de Cleveland Clinic
  • Disponer un sector fijo para el calzado junto al ingreso de la casa.
  • Colocar una alfombra de entrada que atrape parte de la suciedad antes de pasar al interior.
  • Limpiar los pisos con métodos húmedos, como trapos o mopas húmedas, para no levantar el polvo.
  • Tener un par de zapatos reservado para usar dentro de la vivienda cuando alguien necesita apoyo, soporte o tracción para caminar.
  • Prestar especial atención a la medida en hogares donde viven bebés, niños pequeños o personas con alergias.

Un gesto chico con impacto grande

Antes de cerrar la nota volví mentalmente a aquella puerta de barrio con los tres pares de zapatillas ordenadas. Es probable que quienes las dejaron ahí no hayan leído ningún estudio ni hayan consultado a un especialista: simplemente lo hacían como parte de una costumbre familiar, casi instintiva. Y sin embargo, estaban sumando una barrera más contra los contaminantes que, sin que lo veamos, pueden colarse por el umbral. Sullivan es claro al respecto: encontrar bacterias en los zapatos no significa automáticamente que vayan a provocar una infección, del mismo modo que retirar el calzado reduce una vía de ingreso de contaminantes pero no los elimina por completo. La idea, entonces, no es vivir obsesionado con la limpieza del piso ni transformar la entrada en una estación de descontaminación, sino entender que un gesto tan sencillo como descalzarse en la puerta, mantener una alfombra a mano y limpiar los pisos en húmedo puede marcar una diferencia real, sobre todo donde hay chicos que todavía exploran el mundo con las manos y con la boca. A veces las soluciones más efectivas a los problemas más serios son, también, las más simples.

RK

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo