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MIÉ, 07 OCT 2026
Vida

El cuerpo necesita su grasa: cuando bajar de más termina haciendo daño

Expertos en metabolismo y composición corporal explican por qué el tejido adiposo cumple funciones que van mucho más allá de la reserva de energía, y qué pasa cuando alguien lo lleva al mínimo.

RK
Renata KowalskiSociedad · · lectura 3 min
El cuerpo necesita su grasa: cuando bajar de más termina haciendo daño

Lo vi por primera vez en un consultorio del barrio de Belgrano, adonde había llegado siguiendo el rastro de una nota que me venía rondando desde hacía semanas. En la sala de espera había un cartel que hablaba de composición corporal, y la médica que me atendió, Mariana, 52 años, me dijo algo que se me quedó grabado: bajar de peso no siempre es ganar salud. Me acuerdo porque viajé hasta ahí en colectivo, bajo una lluvia finita de julio, pensando que iba a encontrarme con otra historia sobre dietas milagrosas, y terminé entendiendo que la grasa del cuerpo es bastante más compleja de lo que parece.

El número de la balanza no dice todo

Un porcentaje de grasa corporal, mirado solo, no alcanza para evaluar cómo está compuesto el cuerpo. Influyen la edad, el sexo y, sobre todo, dónde se acumula esa grasa. A eso se suma que las formas de medir tienen sus bemoles: una balanza de bioimpedancia puede dar resultados distintos según cómo esté de hidratada la persona en ese momento, y el método de pliegues cutáneos no logra ver la grasa que envuelve los órganos, que es justamente la más peligrosa.

La densitometría DEXA es la que mejor distingue entre tejido graso, masa magra y masa ósea, pero necesita un equipo especial y suele ser cara. Tamara Hew-Butler, investigadora de la Universidad Estatal de Wayne, la usó en un estudio con más de 700 deportistas y registró mínimos del 10 por ciento en hombres y del 16 por ciento en mujeres, muy lejos del 1 o 2 por ciento que se suele mencionar cuando se habla de definición muscular.

Qué pasa cuando el cuerpo se queda sin reservas

Jessica Maung, investigadora de enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan, me explicó con una paciencia enorme que una cantidad insuficiente de grasa puede alterar varios órganos y sistemas. Cuando una restricción calórica muy fuerte achica esas reservas, el cuerpo empieza a tirar del músculo para sacar energía, y de paso perjudica la generación y la reparación del tejido óseo.

“Una cantidad insuficiente de grasa puede alterar distintos órganos y sistemas. Cuando la restricción es intensa, el cuerpo puede recurrir al músculo para obtener energía.”Jessica Maung, investigadora de enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan

También aparecen cambios hormonales que nadie te cuenta en las publicidades de los gimnasios. En hombres con una alimentación insuficiente, la testosterona puede bajar, y con ella la energía y el rendimiento. En algunas deportistas, los niveles demasiado bajos de grasa se relacionan con irregularidades menstruales o directamente con la falta de menstruación. Fredrik Karpe, profesor de medicina metabólica de la Universidad de Oxford, agregó un dato que me llamó mucho la atención: tener pocas reservas también dificulta la respuesta del cuerpo frente a infecciones graves.

Por qué la grasa no es la enemiga

La grasa cumple tareas que suelen quedar tapadas. Además de funcionar como combustible guardado, produce leptina, una hormona que le avisa al cerebro cuánta energía hay disponible. Si esa señal cae porque las reservas están al mínimo, el organismo empieza a relegar funciones para ahorrar lo que le queda. Es una lógica de emergencia, mejor que si no se entiende lo de siempre.

Y ojo, que el exceso tampoco es gratis. Cuando la grasa se acumula alrededor de los órganos, la llamada grasa visceral, se vuelve especialmente problemática y favorece la liberación de sustancias que inflaman al cuerpo de manera silenciosa. La balanza, cuando viaja de vuelta en el colectivo bajo la misma lluvia de julio, ya no me dice casi lo mismo.

  • La grasa corporal cumple funciones hormonales y de reserva que no se ven a simple vista.
  • Un porcentaje bajo no equivale a buena salud: depende de la edad, el sexo y la distribución.
  • Los métodos de medición habituales pueden dar resultados poco confiables según la hidratación o la zona que no logran registrar.
  • Llevar la grasa a mínimos puede reducir testosterona en hombres y alterar el ciclo menstrual en mujeres.
  • La grasa visceral, en cambio, es la que más problemas metabólicos genera cuando se acumula de más.
RK

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