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VIE, 04 SEPT 2026
Vida

El acoso escolar ya no se apaga cuando suena el timbre: pediatras argentinos describen un bullying que persigue a los chicos hasta la cama

Un documento de la Sociedad Argentina de Pediatría advierte que el celular borró la frontera entre la escuela y la casa y que la agresión se prolonga en WhatsApp, redes y videojuegos, con consecuencias que van del insomnio a la depresion.

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Renata KowalskiSociedad · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Llegue a la sede de la Sociedad Argentina de Pediatria con la idea, todavia un poco naif, de que el bullying era aquello que viviamos en el patio de la escuela y que, en algun momento del viaje en colectivo de vuelta a casa, quedaba atras. La conversacion que tuve esa tarde me saco de esa ilusion en seguida: hoy, cuando suena el timbre final, el acoso no se detiene. Sigue en el grupo de WhatsApp del grado, trepa por Instagram durante la noche y se instala en la pantalla del celular que los chicos tienen sobre la mesa de luz. No hay horario de cierre.

Esa continuidad entre el aula y el cuarto es exactamente lo que preocupa a la entidad, que acaba de publicar un documento elaborado por ocho de sus comites y subcomisiones para describir un fenomeno que, segun advierten, se volvio inseparable de las pantallas. La idea central es que el bullying y el ciberbullying ya no pueden pensarse como dos mundos paralelos: son una misma situacion que se muda del patio al chat y del chat al patio, ida y vuelta, sin tregua.

Un limite que se volvio difuso

Lo explico asi, con una frase que me dejo resonando, la doctora Silvina Pedrouzo, pediatra especialista en Desarrollo Infantil y presidenta de la Subcomision de Tecnologias de la Informacion y la Comunicacion de la SAP: Antes, volver a casa podia ofrecer una pausa y un espacio de resguardo frente a estas situaciones de acoso. Con el acceso casi permanente al celular, ese limite se vuelve cada vez mas difuso: los mensajes, las burlas o la exposicion pueden llegar a cualquier hora y extender la situacion mas alla de la escuela, lo que amplifica su impacto y en consecuencia el dano.

Cuando el celular convierte al cuarto en otra aula

Lo que mas me llamo la atencion, y lo que quiero compartir con quien lea esta nota, es que los pediatras ya no hablan solo de pantallas. Hablan del cuerpo. El documento describe un abanico de consecuencias que van desde dolores fisicos y alteraciones del sueño hasta sintomas de ansiedad y depresion, y remarcan que la persistencia del hostigamiento en el entorno digital hace que muchas veces esos chicos no puedan, literalmente, descansar. La agresion se muda con ellos al dormitorio, a la cena, a la rutina familiar.

La SAP aclara, y vale la pena subrayarlo, que no toda pelea entre companeros es bullying. Para hablar de acoso escolar tienen que darse tres condiciones al mismo tiempo: intencion de causar dano, repeticion sistematica en el tiempo y un desequilibrio de poder que impide a quien lo sufre defenderse o ponerle fin. Puede ser fisico, verbal o relacional. Esa distincion importa, porque suele ser la primera confusion que se instala en las familias: una pelea aislada no es lo mismo que un patron sostenido de agresion.

“El bullying es un fenomeno grupal y por eso la solucion tampoco puede descansar exclusivamente en ellos. Estan los companeros que observan, los adultos responsables, las familias y la institucion en la que ocurre. Lo que nunca debemos hacer es pedirle al chico que esta siendo hostigado que resuelva solo el problema”Documento de la Sociedad Argentina de Pediatria

Me fui de la sede con una imagen que no me saco de la cabeza: la de un chico cenando con su familia mientras, en la otra punta de la mesa, el celular vibra con un mensaje que lo lastima. Es esa escena, la de un acoso que ya no entiende de horarios ni de paredes, la que la Sociedad Argentina de Pediatria les esta pidiendo a familias, escuelas y equipos de salud que empiecen a mirar de frente. No para asustar, sino para no llegar tarde.

RK

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