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MAR, 06 OCT 2026
Turismo

Dos pueblos cordobeses a 41 kilómetros proponen una escapada de silencio entre cerros, monte y prácticas de introspección

Capilla del Monte y San Marcos Sierras ofrecen alojamiento, caminatas y espacios de yoga y meditación para armar una estadía que combine naturaleza y bienestar en el norte de la provincia.

JR
Julieta Ríos BalmacedaInternacionales · · lectura 3 min
Dos pueblos cordobeses a 41 kilómetros proponen una escapada de silencio entre cerros, monte y prácticas de introspección

A unos 110 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba, las localidades de Capilla del Monte y San Marcos Sierras se presentan como una opción para quienes buscan una escapada centrada en el aire serrano, las caminatas breves y los ratos de quietud. Separadas por 41 kilómetros de ruta, las dos villas invitan a organizarse en función del tiempo disponible: se puede dormir en una y cruzar a la otra durante el día, o bien repartir la estadía y pasar algunas noches en cada lugar, según el ritmo que cada visitante prefiera imprimirle al viaje.

La movida de bienestar en la zona tiene larga data. En Capilla del Monte, el hotel Terrazas del Uritorco creó Inti Puka, un espacio destinado a la meditación, el yoga y las prácticas de bienestar personal. El establecimiento se ubica frente a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas, con vistas abiertas al paisaje serrano. Su dueña, Clara Christophersen, atribuye el interés de los visitantes a la búsqueda de hábitos saludables y experiencias de introspección. La empresaria lleva tres décadas vinculada a estas propuestas en la región, donde también puso en marcha un espacio artesano naturista que funciona como bar de comida consciente. Para ella, el magnetismo del cerro Uritorco opera como un imán adicional a la hora de elegir el destino.

San Marcos Sierras: monte, río y noches estrelladas

Hacia el norte, San Marcos Sierras ofrece un perfil distinto, con el monte y el río a poca distancia de las posadas. Gustavo Chiozzini, propietario de la hostería Cielo y Tierra junto con Marisa Wagner, señaló a este medio que los entornos naturales están al alcance de los paseos a pie, sin necesidad de traslados largos. El alojamiento, además, es vegetariano y suma piscina, un parque amplio y una sala para meditar, una combinación que apunta a los viajeros que quieren sumar instancias de silencio a la estadía. Chiozzini destacó también la tranquilidad del lugar y la calidad de los cielos nocturnos, un atractivo que se potencia en los meses de otoño e invierno.

La localidad tiene, además, un capítulo propio en la historia cultural argentina: fue uno de los puntos de encuentro del movimiento hippie en la década de 1970, cuando veraneantes y buscadores espirituales confluyeron en los pueblos del norte cordobés. Ese legado, sumado al entorno de monte y río, completa un menú que admite tanto la visita de unas horas como la permanencia de varios días. Para los lectores que suelen organizar escapadas desde Buenos Aires y otras ciudades del AMBA, el dato clave es que ambas localidades funcionan como complemento: la una aporta infraestructura y propuestas de yoga, la otra suma el peso de un pueblo chico con identidad propia.

Qué tener en cuenta para armar la escapada

  • Base en Capilla del Monte: recomendable para quienes priorizan vistas al Uritorco y la oferta de yoga y meditación en el hotel.
  • Base en San Marcos Sierras: conveniente para los que buscan caminatas cortas por el monte y el río, más noches de cielo despejado.
  • Estadía repartida: una o dos noches en cada localidad permite combinar ambas propuestas sin apurar los traslados.
  • Gastronomía: la hostería Cielo y Tierra ofrece menú vegetariano, una alternativa para con restricciones alimentarias.
  • Mejor época: otoño e invierno suelen ser los meses de cielos más limpios y menor concurrencia.

En definitiva, la fórmula que proponen estos dos pueblos del valle de Punilla no exige grandes decisiones: alcanza con definir si la prioridad pasa por más horas de caminata entre paisajes serranos o por más ratos de práctica introspectiva. Para la Argentina, el movimiento confirma una tendencia que ya se observa en otras provincias cordilleranas y cuyanas: la consolidación de una oferta turística que vincula naturaleza, gastronomía consciente y bienestar, con impacto directo sobre la economía de los pequeños hospedajes familiares y sobre la estacionalidad del turismo interno.

JR

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