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SÁB, 19 SEPT 2026
Turismo

Coquito, el puesto de panchos de San Isidro que sostiene una tradición familiar desde hace siete décadas

El local de General Manuel Belgrano 92, fundado en 1955 por Gustavo Grandinetti y Atilio Rubini, continúa atendido por las familias originarias y vende cada pancho a cinco mil pesos. La oferta se limita a salchichas con distintos aderezos y un clásico licuado de banana.

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Julieta Ríos BalmacedaInternacionales · 19 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

En la calle General Manuel Belgrano al 92, a pocos pasos de la estación de tren de San Isidro, el puesto de panchos Coquito se mantiene como un punto de referencia para quienes buscan una comida rápida en el centro de la localidad bonaerense. El local, que ocupa apenas veinte metros cuadrados y dispone solo de cuatro banquetas, ofrece desde hace siete décadas una propuesta acotada que gira alrededor de un mismo producto: el pancho mediano, que se comercializa a cinco mil pesos.

Una historia que se remonta a mediados del siglo XX

El negocio nació en 1955, cuando Gustavo Grandinetti y Atilio Rubini decidieron asociarse para abrir un puesto de venta al paso en esa cuadra cercana a la estación. A lo largo de las décadas, la actividad quedó en manos de las dos familias fundadoras, con participación actual de la cuarta generación, en un espacio que conserva sus dimensiones originales y que atravesó pocas reformas estructurales.

Javier Rubini, uno de los actuales responsables junto con su hermano Adrián, explicó que en distintos momentos tuvieron la posibilidad de anexar el local contiguo para ampliar la superficie, pero optaron deliberadamente por preservar las características originales del emprendimiento.

Cómo se prepara el pancho y qué opciones ofrece Coquito

La propuesta gastronómica se concentra en el pancho como única preparación salada y se completa con bebidas, entre las que figura el licuado de banana, un acompañamiento habitual entre los clientes.

  • El pan se elabora en una panadería de Acassuso con una receta y un tamaño ajustados a los pedidos del establecimiento, y antes de servirse se calienta a baño María para humedecerlo con vapor.
  • La salchicha, de estilo alemán y con piel, se fabrica especialmente para el negocio y llega pasteurizada, por lo que recibe solo unos minutos de calor antes del armado.
  • Los aderezos disponibles incluyen mostaza, mayonesa, kétchup, salsa golf, mostaza con miel, alioli y sriracha.
  • No se sirven papas fritas, ya sea como acompañamiento o para colocar sobre la salchicha.

En relación con la modalidad de atención, Javier Rubini señaló que, ante los pedidos de varias unidades, prefieren entregar los panchos por tandas para evitar que se enfríen antes de su consumo.

Los días de mayor movimiento corresponden a los sábados, cuando la cuadra se transforma en peatonal, y a las jornadas previas a la Navidad. En esas fechas, según los datos aportados por los dueños, la venta puede alcanzar las 1.700 unidades, mientras que en los sábados habituales se superan las mil.

Una clientela que combina la fidelidad de toda la vida con nuevos visitantes

El público que se acerca al mostrador de Coquito se compone de vecinos que regresan al lugar desde su infancia, junto con visitantes provenientes del sur y del oeste del área metropolitana que conocieron la propuesta a través de las redes sociales. El expendio funciona de lunes a sábado de 8 a 20.15 y los domingos de 10 a 18.30.

“Tuvimos oportunidades de sumar el local vecino, pero elegimos conservar las dimensiones originales.”Javier Rubini, referente de Coquito

Para la Argentina, Coquito representa un caso de continuidad empresaria familiar en un rubro asociado a la comida callejera, un sector que en las últimas décadas experimentó profundos cambios en materia de precios, exigencias sanitarias y formatos de atención. La persistencia de este tipo de puestos en localidades como San Isidro ilustra la vigencia de un modelo de negocio basado en la especialización de un único producto, la transmisión intergeneracional del conocimiento y la adaptación de la oferta, con la incorporación gradual de aderezos como la salsa sriracha o el alioli, sin resignar la identidad original que le dio origen en 1955.

JR

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