Cinco llaves chicas para destrabar el agotamiento cuando todo parece ir demasiado rápido
Pausas breves, metas concretas y revisar la relacion con la exigencia aparecen en la mira de coachs y organismos internacionales como caminos posibles para salir del piloto automatico.
Llegue a la entrevista con Marta Cereceda una manana de esas en las que uno arrastra el cafe como si fuera un ancla. La coach especializada en gestion del estres me recibio en su pequeno escritorio, con una taza humeante del otro lado, y antes de que yo encendiera la grabadora me dijo algo que se me grabo igual: cuando el cansancio no afloja, el problema casi nunca es hacer menos, sino parar distinto. Esa frase, simple, ordena toda la conversacion que mantuvimos y que despues confronte con las guias de la Organizacion Internacional del Trabajo y la Organizacion Mundial de la Salud.
Cereceda, de 52 anos, trabaja hace mas de una decada con personas que sienten que el dia se les escapa de las manos. Lo que propone no es una revolucion de la rutina ni una planilla llena de casilleros: son cinco habitos pequenos, casi de manual de bolsillo, que apuntan a recuperar el ritmo cuando la saturacion bloquea hasta la capacidad de organizarse. Todos, coinciden los organismos internacionales, comparten un punto de partida tan chico como detenerse un momento antes de seguir.
Mirarse antes de correr
El primer habito consiste en destinar unos minutos, al inicio o al cierre de la jornada, a observar el propio estado. No para repasar pendientes ni para tachar tareas de una lista, sino para responder preguntas que suenan obvias y casi nunca se formulan en voz alta: como me encuentro hoy, que necesito en este momento, que tareas siguen teniendo sentido y cuales ya son puro ruido. Segun Cereceda, esa pausa devuelve perspectiva cuando el trabajo se hace por pura inercia, casi como un piloto automatico que sigueaccelerando aunque el cuerpo este pidiendo freno.
Las cinco paradas que recomienda la especialista
- Destinar unos minutos al comenzar o terminar el dia a observar el propio estado, sin repasar pendientes, para responder como se encuentra uno, que necesita y que tareas siguen teniendo sentido.
- Alejarse brevemente de la pantalla, respirar o cambiar de espacio antes de retomar la tarea cuando aparece el bloqueo, para evitar que la planificacion se vuelva otra fuente de presion.
- Identificar que hay detras de la resistencia a parar: preguntarse si el impulso de seguir responde a miedo de no llegar, de perder el control o de decepcionar a otros.
- Reemplazar objetivos vagos como desconectar mas por acciones concretas y observables, como caminar dos tardes por semana, reservar una noche sin trabajo o dedicar una comida a estar presente.
- Reconocer que parar no depende solo de la voluntad individual y promover que las organizaciones consulten a sus equipos sobre la distribucion del tiempo y la carga laboral.
En el medio de esos cinco puntos aparecen los organismos internacionales como contrapesos. La Organizacion Internacional del Trabajo subraya que los descansos deben ajustarse en tiempo y frecuencia a la carga real de cada actividad, y que las jornadas extensas sin pausas son uno de los factores que alimentan el estres laboral. La Organizacion Mundial de la Salud, por su parte, insiste en que la prevencion de los problemas de salud mental vinculados al trabajo exige tanto medidas individuales como cambios en las condiciones laborales. Es decir: la voluntad personal sirve, pero no alcanza si el escritorio y la empresa siguen empujando en la direccion contraria.
“Cuando el cansancio no afloja, el problema casi nunca es hacer menos, sino parar distinto.”Marta Cereceda, coach especializada en gestion del estres
Salgo del edificio todavia con el aroma del cafe ajeno en la nariz y la idea de que estos cinco habitos no piden heroicidades. Piden, en todo caso, algo mas dificil para muchos: aceptar que uno esta corriendo hace rato sin haber mirado a que velocidad. A veces, dice Cereceda, el primer paso es tan chico como sentarse un minuto, respirar y preguntarse en serio que necesito hoy. Si eso suena poco, vale recordar que uno viene funcionando como si el cuerpo fuera una maquina sin manual de uso. Quizas el manual empieza por ahi.
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