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MAR, 22 SEPT 2026
Economía

Casi la mitad de los trabajadores descarta ofertas que exigen presencialidad plena y el formato híbrido se impone comoPreference

Un relevamiento de Bumeran con más de tres mil participantes muestra que los gastos de traslado, comidas y vestimenta pesan en la decisión y que el 51% de los consultados elegiría combinar hogar y oficina si pudiera decidir.

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Verónica IribarrenEconomía · 22 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Ir a la oficina cuesta dinero, y esa es una de las razones por las que casi la mitad de los trabajadores argentinos consultados por el portal de empleos Bumeran descartó propuestas laborales que requerían concurrir a un establecimiento de manera presencial. El dato, que surge del estudio 100% Presencialidad elaborado sobre más de tres mil participantes entre trabajadores y especialistas en recursos humanos, vuelve a poner en el centro de la discusión el peso de los gastos corrientes que demanda la asistencia regular a un puesto de trabajo y la valoración creciente de los esquemas flexibles.

Vamos a los números

El 48% de los trabajadores encuestados rechazó ofertas laborales por motivos vinculados con la modalidad de presencialidad. En detalle, el 39% descartó propuestas que requerían concurrir todos los días, mientras que otro 9% rechazó puestos que exigían determinada asistencia presencial. El resto se repartió entre un 50% que nunca había desestimado una oportunidad por esa razón y un 2% que había renunciado a un puesto por ser enteramente remoto, un dato que da cuenta de la heterogeneidad de las preferencias. Frente a una propuesta que no coincidiera con su esquema ideal, el 64% de los consultados anticipó que la rechazaría, lo que muestra hasta qué punto la modalidad pesa en la decisión de tomar o no un empleo.

El ahorro, en el centro de las preferencias

La economía cotidiana explica buena parte de la elección. Entre quienes se inclinan por modalidades remota o híbrida, el 73% mencionó como ventaja la reducción de desembolsos asociados a la presencialidad —transporte, comidas, ropa y otros consumos— y el 83% señaló específicamente el ahorro en traslados. A esas razones se sumaron otras dos: el 77% valoró compatibilizar mejor el empleo con la vida personal y el 63%, la posibilidad de organizar sus propios horarios. Se trata de factores que, combinados, dibujan un perfil de trabajador para el cual el tiempo y el dinero que demanda ir a la oficina pesan tanto como el salario ofrecido.

Quién define la modalidad

La posibilidad de elegir, sin embargo, no está extendida. El 73% de los encuestados indicó que la organización en la que se desempeñan fijó por su cuenta la modalidad vigente, mientras que apenas un 7% señaló que la definición se tomó de manera conjunta, un 11% explicó que la decisión corresponde a cada equipo y solo un 9% afirmó que puede resolverlo individualmente. La fotografia muestra que, en la mayoría de los casos, la determinación corre por cuenta de las empresas y no de los trabajadores.

El reparto actual y el deseado

En la distribución vigente, el formato híbrido reúne al 47% de los trabajadores relevados, seguido por el esquema presencial, con el 33%, y el remoto, con el 20%. Las proporciones, no obstante, se modifican cuando se pregunta por la preferencia: si pudieran escoger, el 51% combinaría hogar y oficina, el 41% trabajaría a distancia y apenas el 8% asistiría todos los días. La brecha entre la situación actual y la deseada sugiere que, en caso de ampliarse la oferta de modalidades, buena parte de los consultados reordenaría sus preferencias hacia esquemas con menor carga presencial.

Las razones de quienes eligen la oficina

Del lado de quienes prefieren la presencialidad, las respuestas también son elocuentes. El 49% destacó el vínculo con sus compañeros como principal ventaja, seguido por las facilidades para comunicarse y trabajar en equipo, con el 45%. El acceso a recursos provistos por la empresa y la separación entre empleo y vida personal reunieron, cada uno, el 39% de las menciones. Los datos ponen de relieve que las razones sociales y operativas son las que sostienen a quienes defienden el trabajo cara a cara, aun cuando la opción económica juegue en sentido contrario.

Qué mirar en el próximo dato

La próxima medición deberá prestar atención a tres indicadores clave. En primer lugar, si la proporción de quienes rechazan ofertas por motivos de modalidad se mantiene en torno al 48% o muestra una variación significativa respecto del relevamiento anterior. En segundo término, cómo evoluciona la brecha entre la modalidad vigente y la deseada, un indicador del desajuste entre las decisiones empresarias y las preferencias de los trabajadores. Por último, si el peso relativo de las razones económicas —transporte, comidas, vestimenta— se mantiene o pierde terreno frente a consideraciones asociadas a la conciliación entre vida personal y laboral, un dato que permite anticipar cómo se reconfigurará la discusión sobre la organización del trabajo en los próximos meses. La comparación con el mes anterior y con el año anterior, cuando esos cortes estén disponibles, permitirá calibrar si el escenario descrito en este informe responde a una tendencia estructural o a un movimiento coyuntural del mercado laboral argentino.

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