The Gentlemen vuelve y Eddie Horniman ya no es el mismo caballito que llegó por accidente
La segunda temporada de la serie de Guy Ritchie lo saca de Gran Bretaña, lo cruza con la mafia italiana y le cobra la factura del poder
Acá estamos otra vez, amigos. Theo James vuelve a ponerse el smoking del Duque de Halstead en la segunda temporada de The Gentlemen, pero les aviso: no esperen al mismo señorito de modales finos que se tropezó con el narcotráfico casi sin querer. Esta vez el tipo viene con todo, quiere expandir el imperio del cannabis fuera de Gran Bretaña y dejar de pedir permiso para vivir. La serie arranca tres meses antes de la imagen que cerró la primera entrega: Eddie arrastrándose, malherido, por un campo embarrado. Lo que pasa entre esa decisión y ese final es lo que cuenta la nueva tanda de capítulos.
Un capo con modales de y la mafia italiana de visita
La piedra en el zapato sigue siendo Bobby Glass, el patriarca del clan, más preocupado por su despertar espiritual que por aggiornar el negocio. Eddie y Susie quieren crecer; Bobby frena. Mientras tanto, llegan a la mesa dos italianos de esos que no aceptan un no: el mafioso Marco Moretti, con la cara curtida de Sergio Castellitto, y su colaborador Cico Maldini, a cargo de Michele Morrone. Dije dos, pero lean de nuevo: Sergio Castellitto y Michele Morrone, dos nombres pesados para una historia que ya pide que alguien mire a Eddie a los ojos y le diga basta.
(Porque alguien tiene que hacerlo, ¿no? Ser noble en un negocio así es como intentar cruzar la General Paz en hora pico con el GPS en silencio: tarde o temprano alguien te pasa por encima.)
Ritchie no cambió la fórmula: sigue la violencia estilizada, el humor negro y ese pulso visual que parece sacado de una película de los noventa remasterizada. Lo que cambia es el centro de gravedad. La primera temporada era un aristócrata caído en el barro; esta es la historia de un hombre que descubre que los buenos modales, en este mundo, se leen como debilidad. Y que acumular poder tiene un costo personal que no figura en ningún balance contable.
- Eddie Horniman quiere expandir el negocio de cannabis más allá del Reino Unido y entrar en política.
- Bobby Glass, el patriarca, se muestra más espiritual que businessman y traba los planes de Eddie y Susie.
- Se suman a la trama el mafioso italiano Marco Moretti (Sergio Castellitto) y Cico Maldini (Michele Morrone).
- La serie mantiene el estilo visual y el humor negro de la primera entrega, con un tono más oscuro.
- La pregunta que sobrevuela toda la temporada: hasta dónde puede llegar Eddie antes de que el camino sea irreversible.
Recomendación sin vueltas: si te enganchaste con el Eddie dubitativo de la primera, esta entrega te va a gustar más. Es la misma serie con más hambre, menos touristes y un protagonista que empieza a entender que, en este juego, la sonrisa amable es solo una máscara más. Si te copa el cruce entre gánsteres de manual británico y mafia italiana con pedigree, agendala: la transformación de Eddie Horniman vale cada capítulo.
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