Magnesio para dormir: el boom que le lleva varios cuerpos de ventaja a la ciencia
Las ventas de suplementos treparon 17% este año y ya superan a las de melatonina, pero los especialistas remarcan que los estudios son chicos, dispersos y muchas veces no logran separar el efecto real del placebo. Una recorrida por lo que se sabe, lo que se presume y lo que conviene tener en cuenta antes de probar.
A fines de septiembre me acerqué hasta una dietética del barrio de Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires, pensando que iba a encontrar el clásico mostrador con frascos de melatonina y alguna caja de valeriana. Lo que encontré fue otra cosa: una estantería entera cruzada por distintas versiones de magnesio. Glicinato, citrato, taurato, quelato, magnesio bisglicinato en polvo, en cápsulas, en sachet. La dueña del local, Marisa, 52 años, me dijo mientras acomodaba una caja nueva que en lo que va del año no para de reponer y que el público cambió. "Viene gente joven, de 30 a 45 años, quejándose de que no puede dormir. Antes me pedían melatonina; ahora me preguntan qué magnesio les conviene", me contó, mientras subrayaba que ella no es médica pero que algo está pasando con este mineral que la tiene sorprendida.
Lo que está pasando, según los números que difundió la consultora NBJ, es un crecimiento de aproximadamente 17% en las ventas de suplementos de magnesio para dormir durante 2025, un salto que duplica con holgura el 5% que vienen experimentando los productos a base de melatonina, un mercado que en Estados Unidos rozó los 800 millones de dólares. La movida tiene mucho de conversación de TikTok, de reels de Instagram y de hilos de X donde usuarios describen noches profundas, sin vueltas en la cama y con un despertar sin esa modorra que a veces deja la melatonina. Es, como me dijo una fuente del sector, "una moda que se hizo carne en góndola". Pero detrás del boca a boca digital aparece una pregunta incómoda para los especialistas en sueño: ¿qué dice realmente la ciencia sobre el magnesio como inductor del descanso?
Un mineral esencial, pero no un somnífero
Empiezo por lo básico, que es lo que a veces se pierde cuando una sustancia se vuelve trending. El magnesio es un nutriente esencial: el cuerpo lo necesita para regular la presión arterial, manejar el azúcar en sangre y sostener el funcionamiento nervioso y muscular. Hay una hipótesis razonable, y la mencionan varios papers, según la cual este mineral participaría en la regulación de ciertos neurotransmisores vinculados al sueño, promoviendo una sensación de calma y bajando la tensión muscular. Hasta ahí, la teoría es atractiva y fisiológicamente plausible. El problema aparece cuando se baja al terreno de los ensayos clínicos: la investigación específica sobre magnesio como inductor del sueño es escasa, los trabajos que existen son chicos, los diseños varían y los resultados no siempre coinciden.
Lo que muestran (y lo que no) los estudios más citados
- Un estudio publicado en 2025 dividió a 155 adultos con problemas de insomnio en dos grupos. Uno tomó 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse; el otro, un placebo. El grupo con magnesio reportó mejoras en sus síntomas, aunque los propios autores las calificaron de modestas.
- Una investigación de 2021 siguió a cerca de 4.000 personas durante 20 años y concluyó que quienes consumían más magnesio, fuera por alimentos o por suplementos, dormían más horas y con mejor calidad. El beneficio, eso sí, desapareció cuando el análisis se restringió a personas con depresión, y el estudio no pudo demostrar causalidad.
- Una revisión de nueve trabajos publicada en 2022 concluyó que, si bien varios estudios observacionales muestran asociación entre magnesio y mejor sueño, los ensayos clínicos controlados dan resultados dispares, lo que impide sacar conclusiones firmes.
“La exageración está mucho, muchísimo más avanzada que la ciencia objetiva. Hay entusiasmo, hay anécdotas, hay marketing, pero la evidencia robusta todavía no alcanza para recomendarlo como tratamiento del insomnio.”Dr. Sujay Kansagra, especialista en sueño de Duke Health
Melatonina, magnesio y el peso del placebo
Kansagra, consultado por medios especializados, fue terminante: la melatonina tiene una base de evidencia más sólida, sobre todo para trastornos del ritmo circadiano y para el desfase horario (el clásico jet lag). Aun así, la mayoría de los expertos en sueño no la recomiendan de manera sistemática para el insomnio común, justamente porque su utilidad está acotada a problemas específicos del reloj biológico. El magnesio corre más de atrás: la investigación todavía no permite afirmar con rigor que tomar un comprimido antes de dormir mejore la calidad del descanso en personas sanas, y una parte de las mejoras que reportan los usuarios podrían explicarse por efecto placebo, es decir, por la expectativa misma de que la pastilla los va a hacer dormir mejor. Eso no quiere decir que el magnesio sea inútil ni que no ayude a algunas personas; significa que, por ahora, la promesa que circula en redes sociales le lleva varios cuerpos de ventaja a lo que muestran los estudios.
Antes de cerrar la nota vuelvo al local de Marisa en Belgrano. Mientras le pagaba el paquete de glicinato que me había recomendado, ella me miró y me dijo, casi como si fuera una advertencia maternal: "Yo te lo vendo, pero andá al médico. Tomarlo porque lo ves en un video no es lo mismo que saber si te falta o si te sobra". Tiene razón, y esa es, en el fondo, la mejor síntesis del estado del tema: hay un mineral interesante, un mercado que se expande, una conversación pública que se acelera y una ciencia que todavía no termina de decidir qué lugar darle. Por ahora, el magnesio es una hipótesis con algo de evidencia y mucho de expectativa. Y como suele pasar con las modas que prometen soluciones simples para problemas complejos, conviene leer la etiqueta chica antes de llevarse el frasco a la mesa de luz.
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