Saltar al contenido
Grupo Noticias 365Grupo Noticias 365
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 -0,32%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.542,90 +0,01%Riesgo país 589 pb +0,17%
SÁB, 10 OCT 2026
Vida

Lo que la ciencia viene contando sobre vivir con un perro y el bienestar emocional

Investigaciones de distintos países asocian la convivencia con perros a menos estrés, más movimiento y una rutina que ordena los días. Los especialistas aclaran que un animal no reemplaza la atención profesional, pero describen por qué su compañía puede integrarse a una red de cuidado más amplia.

RK
Renata KowalskiSociedad · · lectura 3 min
Lo que la ciencia viene contando sobre vivir con un perro y el bienestar emocional

Llegué a la redacción con la mochila todavía llena de pelos de perro y la pregunta dando vueltas desde la mañana: ¿cuánto hay de cierto y cuánto de wishful thinking en eso de que tener un perro hace bien? Mientras preparaba el café me acordé de Marta, la vecina del tercer piso, que después de jubilarse dejó de hablar con casi todos y empezó a vivir pendiente de los horarios de su golden. La imagen se me apareció sola, sin forzarla, mientras leía el material que tenía en la mesa.

Lo que muestran los estudios hasta ahora

Porque eso es justamente lo que señala la literatura especializada: cuidar a un perro implica una secuencia diaria —alimentación, paseos, juego, higiene— que tiende a ordenar la jornada de personas que están pasando por períodos de soledad o de bajo estado de ánimo, y que muchas veces las empuja a salir de casa con regularidad. Esa actividad física acumulada, paso a paso, aparece asociada en varios trabajos con efectos positivos sobre el humor. Una revisión amplia, conducida por la investigadora Diane Dreher, juntó estudios dispersos sobre los efectos físicos y emocionales del vínculo entre personas y perros, y abarcó desde ansiedad y depresión hasta estrés, desarrollo infantil, adultos mayores y programas de terapia asistida con animales.

  • Variaciones en el cortisol, la hormona que se dispara con el estrés, en personas que conviven con perros.
  • Cambios en la oxitocina, vinculada a los lazos sociales y a la confianza, observados tras el contacto visual o físico con el animal.
  • Efectos de calma asociados al contacto afectivo con el perro, según una revisión de Andrea Beetz, Kerstin Uvnäs-Moberg, Henri Julius y Kurt Kotrschal de 2012.
  • Indicadores de mayor actividad física cotidiana por los paseos y juegos con el animal.

Ahora bien, los propios investigadores que firman estos trabajos se encargan de poner un freno a la lectura fácil: una asociación estadística no prueba causalidad directa, y el bienestar mental sigue dependiendo de las condiciones materiales, la salud física, los vínculos personales y el acceso a atención especializada. Un perro no reemplaza a un profesional de la salud mental, insisten; puede, en cambio, ocupar un lugar dentro de una red de cuidado más amplia.

Adultos mayores, chicos y personas aisladas

Para los adultos mayores el vínculo puede cobrar una relevancia particular cuando se reducen las oportunidades de interacción social. La presencia del animal no elimina las causas de la soledad, pero puede modificar la experiencia diaria de quien la atraviesa, sumando compañía, propósito y estructura. En la infancia y la adolescencia, los perros aparecen como una fuente de cercanía y consuelo: un animal ofrece una interacción previsible y sin juicios, y cuidarlo, jugar con él o simplemente estar a su lado puede ayudar a regular emociones después de situaciones estresantes, siempre dentro de una red que incluya acompañamiento adulto.

Cuando terminé de escribir levanté la vista y volví a pensar en Marta, la del tercer piso, que el otro día me cruzó en el ascensor con el golden ya viejo y me dijo, sin que se lo preguntara, que el perro le había cambiado los horarios y, de paso, el humor. No es un estudio ni una estadística, es una de esas escenas que uno se guarda y que, honestamente, ayudan a entender por qué la ciencia insiste en seguir investigando este tema.

RK

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo