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Chochoyotes: la pequeña bola de masa con hendidura que sostiene la cocina hogareña mexicana

Con harina de maíz nixtamalizado y un hueco en el centro, estas bolitas de origen prehispánico espesan caldos y guisos, y hoy también aparecen en propuestas contemporáneas.

JR
Julieta Ríos BalmacedaInternacionales · · lectura 2 min
Chochoyotes: la pequeña bola de masa con hendidura que sostiene la cocina hogareña mexicana

Los chochoyotes son pequeñas bolitas de masa con una hendidura en el centro que les da forma de ombligo. Hechos con harina de maíz nixtamalizado, agua, manteca y sal, forman parte de la cocina hogareña de México, donde se cocinan en caldos y guisos que absorben el sabor del plato y espesan el líquido. Su origen se remonta a las culturas prehispánicas de Mesoamérica, y su nombre proviene del náhuatl, aunque la etimología exacta todavía se debate entre especialistas.

Un antecedente anterior a los ñoquis

Antes de que los ñoquis italianos llegaran al otro lado del Atlántico, en México ya existía una preparación de características muy similares: pequeñas bolitas de masa con una hendidura en el centro. Según la región, también circulan con los nombres de jarochos, pibitos, ombligos o textales, aunque la denominación más extendida sigue siendo chochoyotes.

Ingredientes y preparación

La base es la misma masa que se utiliza para las tortillas, elaborada con harina de maíz nixtamalizado, que puede ser blanca, amarilla o negra, agua tibia, manteca de cerdo y sal. La proporción estándar es de aproximadamente tres cuartos de taza de agua por cada taza de harina. La masa se amasa hasta lograr una textura blanda y moldeable, parecida a la plastilina, que no se pegue en las manos. Algunos cocineros suman epazote, cilantro, hoja santa, chicharrón picado, ajo o queso para darles más carácter.

Para darles forma se toman porciones de igual tamaño, de entre 2,5 y 5 centímetros de diámetro, se bolean y se presiona el centro con el dedo sin atravesar la masa por completo. Ese hueco cumple una función concreta: actúa como un pequeño recipiente que atrapa el caldo del guiso durante la cocción.

Cómo se cocinan

  • Se incorporan al líquido cuando está a punto de hervir, con pequeñas burbujas visibles, para evitar que se peguen entre sí.
  • Después se baja el fuego y se cocinan a temperatura baja entre diez y quince minutos.
  • Están listos cuando suben a la superficie, de manera similar a los ñoquis.
  • Al cocerse liberan almidón, por lo que espesan el caldo de forma natural.

El plato más clásico es el caldo de frijoles negros, aunque también se incorporan a sopas de pollo, guisos de carne, sopas de verduras y preparaciones con mariscos. Cuando se usan con moles u otras salsas muy espesas, se recomienda cocerlos aparte e incorporarlos al final para no deshacer su textura.

Existe además una versión frita: dorados en abundante aceite o al horno, se sirven como entrada crujiente, solos o acompañados de queso. Hay también variantes rellenas y, en años recientes, cocineros de nuevas generaciones los están sumando a propuestas de cocina contemporánea.

JR

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