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LUN, 14 SEPT 2026
Vida

Cáncer de próstata: la consulta que muchos hombres postergan y puede cambiarlo todo

Cada año se detectan casi un millón y medio de casos en el mundo y la mayoría crece sin dar señales. Cuándo empezar a hablar con el médico, qué miran los estudios y por qué la edad y la historia familiar pesan más de lo que se cree.

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Renata KowalskiSociedad · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Llegué al consultorio con la sensación de que estaba entrando a un lugar ajeno, casi prestado. En la sala de espera había hombres de todas las edades, algunos con cara de estar ahí por primera vez, otros con esa familiaridad que solo da haber pasado por lo mismo varias veces. Mientras esperaba para entrevistar al urólogo, me crucé con Eduardo, de 52 años, que vino derivado por su médica de cabecera después de un análisis de rutina. Me dijo, con una mezcla de vergüenza y alivio, que hacía años que venía postergando la conversación sobre su próstata y que esta vez, con un amigo recién operado, no tuvo más remedio que sentarse a hablar del tema. Esa escena, que parece menor, resume lo que pasa con el cáncer de próstata en la vida cotidiana: un tema del que casi nadie quiere hablar hasta que algo lo obliga.

Un tumor silencioso que ya es el segundo más frecuente en hombres

Según las estimaciones de GLOBOCAN, durante 2022 se registraron 1.467.854 nuevos diagnósticos de cáncer de próstata en el mundo y 397.430 muertes. Representó el 7,3 por ciento de todos los casos oncológicos y se consolidó como el segundo tumor más frecuente entre los hombres, con diferencias marcadas según la región. Lo que vuelve a este tumor especialmente difícil de cazar a tiempo es que, cuando está localizado, casi nunca avisa: los tumores crecen sin dar síntomas y, cuando aparecen las molestias, la enfermedad puede llevar años de evolución silenciosa. Por eso, la estrategia médica no pasa por esperar señales, sino por identificar antes a quiénes les conviene empezar a controlar.

Edad, familia y genética: el mapa de riesgo que miran los especialistas

El primer factor es el más obvio y también el más ineludible: la edad. A mayor cantidad de años, mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. El segundo factor son los antecedentes familiares: tener un padre, un hermano o un abuelo con este diagnóstico eleva el riesgo de manera concreta, y eso cambia la conversación con el médico. El tercer factor es genético y suele ser el más desconocido para los pacientes. Las mutaciones en el gen BRCA2, que suelen asociarse a ciertos cánceres de mama, también pueden vincularse a tumores de próstata de comportamiento más agresivo, un dato que no es menor cuando hay historia familiar de cánceres de mama, ovario o páncreas. Quienes tienen riesgo elevado, según la Clínica Mayo, pueden empezar a conversar con el equipo de salud sobre los controles entre los 40 y los 45 años, una franja etaria que suele sorprender porque muchos creen que esto empieza mucho más tarde.

Qué dice la evidencia y a partir de cuándo se recomienda el estudio de PSA

Para la población general, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, conocido como USPSTF, propone una decisión individualizada entre los 55 y los 69 años: la idea es que cada hombre evalúe junto con un profesional los posibles beneficios y las limitaciones del análisis de antígeno prostático específico, más conocido como PSA. A partir de los 70 años, ese organismo directamente no recomienda el tamizaje sistemático, porque los potenciales perjuicios del sobrediagnóstico empiezan a pesar más que los beneficios. En la Argentina, las sociedades de urología manejan criterios similares, con matices según el riesgo individual de cada paciente. Lo importante, coinciden los especialistas, es que la decisión no se tome por defecto ni por miedo, sino con información clara sobre qué se busca y qué se puede encontrar.

  • El PSA mide una proteína presente tanto en células prostáticas normales como en células tumorales: un valor elevado no confirma cáncer, pero puede justificar estudios adicionales.
  • Antes de repetir la prueba, se tienen en cuenta factores que pueden alterar el resultado: ejercicio intenso, inflamación, una biopsia reciente o el uso de medicamentos como finasterida o dutasterida.
  • Si el PSA sigue elevado, la evaluación suele escalar hacia un examen físico, biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para localizar zonas sospechosas.
  • Para hombres con riesgo elevado por antecedentes familiares o mutaciones en BRCA2, la conversación médica puede iniciarse entre los 40 y los 45 años, bastante antes que en la población general.

Cuando me fui del consultorio, Eduardo ya estaba adentro hablando con el urólogo. Me crucé con su mirada un segundo, esa expresión del que sabe que algo cambió y que prefiere no pensarlo demasiado. En la calle, mientras caminaba hacia la redacción, me quedó dando vueltas una idea que el especialista repitió varias veces durante la charla: el cáncer de próstata no se trata de hacerse un estudio porque sí ni de ignorarlo por miedo, sino de saber en qué momento de la vida corresponde empezar a mirarlo con seriedad. Esa decisión, que parece chica, es la que termina separando a los diagnósticos que llegan a tiempo de los que llegan cuando ya es tarde. Y en un tumor que crece en silencio, el tiempo es casi siempre el único recurso que no se recupera.

RK

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