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VIE, 11 SEPT 2026
Vida

Caída en nieve polvo en el Cerro Bayo: el día que un rider de snowscoot quedó enterrado y el grupo reaccionó a tiempo

Un deportista argentino de 34 años perdió el control en un descenso fuera de pista en Villa La Angostura. Salió ileso, pero el episodio volvió a poner en discusión los protocolos de emergencia que separan un susto de una tragedia.

RK
Renata KowalskiSociedad · 11 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Vi la escena desde la base del Cerro Bayo, con el cielo todavía cargado de ese gris plomizo que suele traer la mejor nieve polvo de la Patagonia. A lo lejos, una figura tumbada en la ladera y varias siluetas que corrían cuesta abajo con palas en la mano. La montaña, pensé, volvía a cobrar su factura mínima: un susto, esta vez, con final feliz. Lo que había ocurrido minutos antes era exactamente el tipo de accidente que cualquier instructor de fuera de pista te advierte antes de calzarte las botas.

Para reconstruir lo que pasó me tomé un colectivo desde Bariloche hasta Villa La Angostura, con el termo lleno y la cámara cargada. La cita era en el refugio de la cumbre, donde me esperaba Mirko Luqe, un deportista argentino de 34 años, referente local de dos disciplinas que en los últimos años empezaron a poblar las pendientes neuquinas: el snowscoot y el snowbike. Llegué con medio metro de nieve fresca en el guardabarros del remise y lo encontré revisando una tabla con el mismo gesto con el que un mecánico chequea una moto antes de un viaje largo.

Qué son el snowscoot y el snowbike, y por qué son distintos al snowboard

Antes de contar la caída hay que entender el vehículo. El snowscoot y el snowbike nacieron del cruce improbable entre una bicicleta BMX y un snowboard: la rueda delantera se reemplaza por un esquí corto y la trasera por una tabla, lo que permite al rider apoyar el cuerpo como en una bici de descenso y deslizar como si fuera una tabla. "Es como andar en bici, pero sin reglas", me dijo Mirko, mientras acomodaba las correas. "Donde un snowboard frena, vos seguís. Y donde un esquiador pasa de largo, vos entrás". Esa libertad es, a la vez, la gracia y el riesgo.

La caída: nieve polvo, varios metros de pendiente y un silencio largo

La secuencia, según lo que Mirko reconstruyó con la mayor precisión posible y lo que contaron los testigos, fue así: largó una línea fuera de pista en una zona de nieve virgen, tomó velocidad en una pendiente de unos 35 grados y la tabla trasera se hundió más de lo previsto en la nieve polvo. El peso se fue hacia adelante, perdió la referencia del esquí delantero y cayó varios metros ladera abajo, hasta detenerse cubierto de nieve hasta el cuello. "Cuando paré, no me dolía nada, pero no me podía mover bien. Estaba enterrado", recordó después.

Lo que hicieron los compañeros, y por qué eso importa

Ahí aparece el punto más sensible de toda esta historia. Los protocolos básicos de seguridad en nieve fuera de pista, los que repiten guías e instructores hasta el cansancio, dicen que ante una caída el grupo tiene que detenerse en el acto, establecer contacto visual o verbal con el accidentado y, si no hay respuesta, acercarse para evaluar el estado de la persona. En nieve polvo profunda, donde alguien puede quedar enterrado y asfixiarse en cuestión de minutos, esa primera reacción vale más que cualquier equipo. "Lo primero que gritaron fue mi nombre", contó Mirko. "Cuando respondí, recién ahí pensaron en acercarse". Esa pausa, que parece lógica, puede ser la diferencia entre un susto y un desenlace que nadie quiere nombrar.

Las reglas mínimas para salir del pista en Cerro Bayo (y en cualquier cerro)

  • Nunca salir solo: el mínimo seguro es de tres personas por grupo.
  • Llevar detector de víctimas de avalancha (DVA), pala y sonda por persona.
  • Informar a alguien en tierra el recorrido previsto y la hora estimada de regreso.
  • Verificar el parte de avalanchas y el estado de la nieve en la mañana de la salida.
  • Mantener siempre contacto visual con el compañero que va adelante y detener el grupo ante cualquier caída.

Cuando volví a la base, ya con el colectivo de regreso a Bariloche en el horizonte, Mirko me mandó un mensaje corto desde el refugio: "Susto grande, pero lección grande". Lo dejé en ese tono porque condensa algo que en la montaña se repite y se olvida con la misma velocidad con la que cae la nevada. El Cerro Bayo seguirá recibiendo riders esta temporada con su nieve polvo soñada y sus pendientes escondidas. La pregunta, ahora, es cuántos llegan sabiendo que la próxima vez la primera decisión del grupo puede ser la única que cuente.

RK

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