Una semana sin sol en Neuquén: el finde llega con tormenta y paraguas a mano
La capital neuquina transita días de cielo cubierto, máximas que no superan los 23 grados y un viento que va subiendo de a poco. El sábado aparecen las primeras lluvias y el domingo se concentra el pico de la semana, con tormentas eléctricas, chaparrones y ráfagas que pueden tocar los 48 kilómetros por hora.
Llegué a Neuquén el martes a la tardecita y la primera impresión fue esa sensación de estar entrando en un salón con la persiana baja. El cielo estaba tapado, uniforme, sin una sola raja de luz, y el aire traía algo de fresco que se notaba en la cara apenas uno bajaba del micro. En la terminal, un señor de unos 58 años, Ricardo, que esperaba a su hija, me dijo mirándola para arriba: 'Así estamos desde el lunes, esta semana no sale el sol'. Y la verdad es que el termómetro y el pronóstico le dan la razón.
De miércoles a viernes: techo bajo y viento en aumento
El miércoles arranca con cielo mayormente cubierto, una máxima que se queda en los 20 grados y viento del sureste a unos 14 kilómetros por hora. Cuando cae la noche, el termómetro baja hasta los 8 grados y el viento rota al este, con ráfagas que ya empiezan a soplar fuerte, alrededor de 23 kilómetros por hora. El jueves repite el mismo número en la máxima, 20 grados, pero el cielo se pone completamente nublado y el viento del este va ganando intensidad a lo largo del día; de madrugada las ráfagas pueden trepar a 33 kilómetros por hora. El viernes afloja un grado la temperatura, con 18 de máxima, y el viento del noreste sopla a 25 kilómetros por hora durante el día, aunque hacia la noche se refuerza de manera considerable y las ráfagas tocan los 43 kilómetros por hora bajo un cielo totalmente cubierto.
- Mañana del miércoles y del jueves: los mejores momentos para actividades al aire libre, antes de que el viento se haga sentir con fuerza.
- Viento del este y noreste en aumento progresivo, con ráfagas que pasan de 23 a 43 kilómetros por hora entre miércoles y viernes.
- Temperaturas estables: máximas entre 18 y 20 grados y mínimas que rondan los 8 grados durante toda la semana.
El finde: llegan las lluvias y el domingo se desata la tormenta
El cambio concreto se siente el sábado, cuando aparecen las primeras lluvias débiles y dispersas. La máxima sube apenas a 22 grados, pero el viento del noreste mantiene su pulso, con ráfagas que pueden alcanzar los 40 kilómetros por hora. Ya de noche el cielo se vuelve inestable y parcialmente nublado, la mínima baja a 7 grados y las ráfagas suben hasta los 46 kilómetros por hora. El domingo concentra el pico de la semana: tormentas eléctricas, lluvias y chaparrones durante el día, con 23 grados de máxima y vientos del noreste a 27 kilómetros por hora. La noche tampoco da respiro, porque las precipitaciones siguen, localmente fuertes, la mínima baja a 8 grados y las ráfagas pueden llegar a los 48 kilómetros por hora. Para quien pensaba en un asado al aire libre, una caminata por el río o cualquier plan al aire libre, conviene ir moviendo las fichas: el domingo parece pedir techo firme y paraguas a mano.
Me fui de la terminal con la sensación de que la semana neuquina se va a leer completa en el paraguas y en el cuello del piloto. El sábado y el domingo, en particular, son los días en los que mejor le hace uno caso al pronóstico antes de salir, porque la combinación de lluvia, tormenta y ráfagas fuertes puede arruinar cualquier plan a la intemperie. Para los que, como Ricardo en la terminal, miran al cielo esperando una hendija de sol, la respuesta esta vez es simple: no hay mucha hendija a la vista. Habrá que armarse de paciencia, un buen abrigo y, sobre todo, un plan bajo techo para el domingo.
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