Una Belmont en París y un látigo con doble turno: llega Castlevania sin Drácula, pero con Rose
El 15 de octubre debuta Castlevania: Belmont's Curse, un Metroidvania 2D que lleva a Rose, hija de Trevor, a las calles parisinas de 1499 con una mecánica de exploración atravesada por cartas de tarot.
(Dicen que el apellido Belmont se hereda como una hipoteca: sangre, látigo y monstruos.) El 15 de octubre llega Castlevania: Belmont's Curse, la nueva entrega de la franquicia que vuelve a las raíces del género Metroidvania y, esta vez, le entrega el látigo a una mujer. Rose Belmont, hija de Trevor, se calza el apellido y se muda al París de 1499 para hacer lo que su familia supo hacer: cazar lo que no debería andar suelto por la calle.
El juego está ambientado 23 años después de lo que se vio en Castlevania III: Dracula's Curse y propone una ciudad europea atravesada por criaturas de todo tipo. Rose se mueve con mayor libertad y velocidad que sus antecesores, una decisión de diseño que se nota apenas se toca el joystick: el personaje responde rápido, se desliza con agilidad y deja la sensación de que el control fue pensado para no estorbar.
El látigo hace doble turno
La herramienta de siempre mantiene su rol central en combate, pero ahora también sirve para desplazarse y balancearse por el escenario. Esa doble función obliga a pensar el látigo como algo más que un arma: es un medio de transporte con filo, y eso le da a Rose una identidad propia dentro de la saga. La transición entre caminar, colgarse y golpear ocurre de manera fluida, sin los cortes que suelen arruinar el ritmo en este tipo de juegos.
Exploración clásica y un mapa que se abre solo
La exploración respeta la fórmula del género: caminos bloqueados que se destraban con nuevas habilidades, atajos que se descubren al volver sobre zonas ya visitadas y desvíos que estiran el recorrido más de lo esperado. El mapa premia la curiosidad, y toparse con un acceso inaccesible en una primera pasada para regresar después con lo necesario es de lo más jugoso que ofrece.
Las cartas de tarot como sistema de progresión
El punto más original del juego es el sistema de Arcanos. Los jefes derrotados quedan sellados en cartas de tarot y se transforman en habilidades, hechizos y acciones especiales. Entre los rivales aparecen La Muerte, Medusa y Carmilla, además de enemigos nuevos. A eso se suman armas divididas en siete categorías y reliquias con efectos ofensivos y defensivos, una combinación que permite armar a Rose según el estilo de cada jugador (que es la forma elegante de decir: hay para todos los gustos).
La dirección artística recupera la mezcla de arquitectura gótica, oscuridad y fantasía asociada a la franquicia, con zonas que tienen personalidad visual propia. La banda sonora acompaña la exploración con temas que se quedan en la cabeza más allá de cada sesión de juego. Entre los puntos flojos, el backtracking pierde fuerza en algunos tramos: volver sobre pasos conocidos es parte del género, pero hay momentos en que la sensación de déjà vu pesa más de la cuenta.
Belmont's Curse sale el 15 de octubre para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC. Si te gustaron los Castlevania clásicos y querés algo que respete la fórmula sin sonar a copia remasterizada, este es el indicado: una Belmont nueva, un París embrujado y un sistema de cartas que le da aire fresco a una serie con más de años de historia. Yo ya tengo el botón de reserva listo.
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