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SÁB, 05 SEPT 2026
Vida

Treinta minutos en la bici y a la cama: lo que el cuerpo guarda cuando la noche es corta

Un estudio publicado en la revista SLEEP sugiere que una sesión breve de ejercicio moderado antes de dormir puede compensar parte del golpe que la falta de sueño le propina a la memoria, y la clave parece estar en la fase profunda del reposo nocturno.

RK
Renata KowalskiSociedad · 5 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Llegué a la redacción después de un viaje largo, con la valija aún sin deshacer y la certeza de que había dormido bastante menos de lo que mi cuerpo me pedía. Cuando me topé con esta investigación, publicada hace poco en la revista SLEEP, sentí que alguien había puesto en palabras algo que muchos intuimos pero casi nadie se anima a recomendar: que moverse un rato antes de irse a la cama puede ser un escudo modesto contra los efectos de una noche corta. Quiero contarles qué dice el trabajo, qué midió y hasta dónde llega su promesa, porque en temas de sueño las soluciones mágicas abundan y la evidencia firme, no tanto.

Lo primero que aclara el equipo de la Universidad Concordia, en Montreal, es que esto no convierte al ejercicio en un sucedáneo del sueño. Si uno duerme poco, sigue durmiendo poco. Lo que el estudio observa es que, aun así, una sesión moderada por la noche cambia la calidad del descanso que sí se tiene, y eso termina protegiendo una función muy concreta: la memoria declarativa, esa que nos permite recordar rostros, nombres y datos recién aprendidos.

Cómo se armó el experimento

Los autores convocaron a adultos jóvenes, de entre 18 y 35 años, sin trastornos de sueño. Los dividieron en cuatro grupos para comparar combinaciones de descanso y movimiento. Uno durmió unas ocho horas y media sin hacer ejercicio. Otro descansó apenas cuatro horas y media, también sin actividad física. Un tercero tuvo noche completa más una sesión de actividad. Y el cuarto, el que más nos interesa acá, hizo ejercicio y después durmió solo cuatro horas y media.

  • Todos memorizaron 80 pares de rostros y nombres antes de acostarse.
  • Los grupos activos hicieron 30 minutos de ciclismo a intensidad moderada, calibrada a la capacidad de cada persona.
  • Al día siguiente, respondieron una prueba con 120 pares, mezclando los ya vistos con otros nuevos.
  • Durante la noche se les colocó una polisomnografía para registrar la actividad cerebral.

El resultado más llamativo fue el del cuarto grupo. Quienes durmieron poco y se movieron antes de acostarse rindieron, en la prueba de la mañana siguiente, en un nivel prácticamente igual al de quienes habían dormido las ocho horas y media completas. La distancia con los que durmieron poco sin moverse fue estadísticamente significativa. Es decir: dentro del universo chico de un experimento controlado, la diferencia no parece producto del azar.

“La ventaja del ejercicio no apareció en la prueba que se hace justo después de aprender, sino recién a la mañana siguiente. Eso corre el foco desde el momento en que uno estudia o conversa hacia lo que el cerebro hace mientras dormimos.”Lectura del estudio publicado en SLEEP

La pista está en el sueño profundo

Los investigadores encontraron que el ejercicio estuvo asociado a una mayor proporción de sueño de ondas lentas, la fase profunda del sueño no REM que predomina en la primera parte de la noche. Esa fase es la gran aliada de la consolidación de recuerdos: es cuando el cerebro parece fijar, ordenar y guardar lo aprendido durante el día. Cuando esa etapa se empobrece, como suele pasar en las noches cortas, la memoria del día siguiente se resiente. Lo que el estudio sugiere es que el movimiento previo al descanso alimenta ese sueño profundo y, de ese modo, rescata parte del rendimiento perdido.

Hay que tomar el resultado con la prudencia que pide cualquier trabajo hecho en un laboratorio, con veinte o pocos voluntarios y en condiciones muy controladas. No es una receta para sobrevivir a base de mate y medias horas de bici cuando la rutina pide otra cosa. Pero sí es una pista seria, y a mí me sirve para volver a la escena con la que empecé: cierro la valija, me preparo un programa moderado y me digo que, si la noche va a ser corta, al menos le voy a dar al cuerpo un motivo para que lo poco que duerma rinda como si fuera mucho.

RK

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