Tormentas en Neuquén: qué dijo el Servicio Meteorológico, cómo prepararse y por qué conviene no subestimar la alerta amarilla
Lluvias, viento y un alerta amarilla que pone a la región este, el centro y el norte de la provincia en vilo. Un repaso por el pronóstico, las recomendaciones oficiales y los detalles que a veces dejamos pasar.
Eran cerca de las diez de la mañana del lunes en Neuquén capital y el cielo ya estaba plomizo, cargado de esa humedad que se pega en la cara cuando uno sale a la calle con el café en un vaso descartable. El viento movía las hojas secas en las veredas y los pronósticos, que durante el fin de semana venían marcando una semana complicada, empezaban a cumplirse antes de lo previsto. Yo venía siguiendo la alerta desde la noche anterior, cuando el parte del Servicio Meteorológico Nacional empezó a insinuar lo que finalmente se confirmó: estamos frente a dos jornadas de inestabilidad fuerte, con el martes como pico, y la mejor manera de pasarlas es estar informados y preparados.
Cómo arranca la semana y qué se espera para el martes
El lunes arrancó con lluvias dispersas y débiles que se fueron haciendo más presentes a lo largo del día en la capital neuquina, con una temperatura máxima que va a llegar a los 20 grados y una mínima que por la noche va a descender hasta los 6. El viento, que ya se hacía sentir desde temprano, sopla del noreste con ráfagas que pueden alcanzar los 41 kilómetros por hora. La presión atmosférica se ubica en 1010 hPa, un valor que, para los que seguimos estos indicadores, ya marca condiciones de inestabilidad y anticipa lo que viene.
Pero lo más importante pasa el martes 20. Para esa jornada el organismo nacional activó el alerta amarilla por tormentas en la Confluencia y en buena parte de la provincia: la región este, el centro y el norte neuquino. En este escenario la mínima va a ser de 11 grados y la máxima de 18, con lo cual la jornada va a sentirse pesada, húmeda y con esa sensación térmica que muchas veces engaña y lo lleva a uno a salir sin piloto cuando lo mejor es quedarse en casa.
Qué significa el alerta amarilla y qué precauciones tomar
Según la definición que difunde el propio Servicio Meteorológico Nacional, el nivel amarillo implica posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de las actividades cotidianas. En criollo: no es para entrar en pánico de campaña, pero sí es para tomar nota y ajustar algunas rutinas. Las recomendaciones oficiales son concretas y, si uno las repasa con un poco de sentido común, se entiende por qué se piden.
- Evitar salir durante las tormentas, sobre todo si no hace falta. La recomendación suena a Perogrullo, pero muchos subestiman esto y se la pasan de caminando bajo agua y relámpagos.
- No refugiarse bajo árboles, ni cerca de postes ni de cables eléctricos. Es uno de los consejos más repetidos y más importantes, especialmente cuando las tormentas vienen con actividad eléctrica.
- Asegurar objetos sueltos en patios, terrazas y balcones antes de que llegue el viento. Macetas, sillas de plástico, tendederos: todo lo que pueda volar, vuela, y a veces termina donde no debe.
- Revisar desagües y canaletas para prevenir anegamientos. La limpieza de estos elementos es clave para que el agua encuentre salida y no se acumule en los patios o en las entradas de las casas.
- No circular por calles con agua acumulada ni cruzar cauces o cañadones con caudal, aunque parezcan superficiales. La profundidad engañosa es uno de los principales riesgos durante este tipo de jornadas, y la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas prevé que la inestabilidad se extienda durante las próximas horas.
Juan, de 47 años, vecino del barrio San Lorenzo, me decía mientras me hacía unas preguntas en la puerta de su casa que él siempre aprovecha estos días para revisar el techo y las conexiones eléctricas exteriores, además de chequear los componentes del botiquín y la linterna. Elemental. Pero tiene razón en que la época del agua es un recurso valioso para muchos de esos pendientes. El tío se ríe, pero le cuidemos, decía con su humor, y no le falta razón. Quitar lo que se pueda, lijar lo que haga falta y guardar lo que sirva es un buen principio que ni el agua ni la calma borran.
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