Robotaxis en Estados Unidos: la la puso el Congreso y ahora cada ciudad hace la suya
Mientras el Capitolio no logra sancionar una ley nacional, municipios como Minneapolis, San Diego, Austin y Washington D.C. avanzan con sus propias normas que van desde exigir un humano a bordo hasta limitar las flotas de Waymo y Tesla.
Te lo resumo de arranque, porque la confusión es grande: cuando en Estados Unidos se habla de robotaxis, no existe hoy una ley federal que diga cómo tienen que funcionar. El Congreso no logró ponerse de acuerdo y dejó la pelota en la vereda de cada ciudad. Entonces, ¿qué pasa en la calle? Que el robotaxi con el que te cruzás en Minneapolis puede no tener nada que ver con el que ves en Austin. Y eso, para el usuario común, cambia bastante las reglas del juego.
Voy al caso que más ruido hizo esta semana. En Minneapolis, una concejala llamada Robin Wonsley empujó una ordenanza que pediría un operador humano pago adentro de cada vehículo autónomo. Ella lo explica así, textual: la ciudad no va a armar condiciones favorables para que las grandes tecnológicas "desplacen a nuestros trabajadores". Waymo, que ya supera los quinientos mil viajes semanales repartidos en quince ciudades sin llevar a nadie a bordo, salió a responder que la medida equivale, en los hechos, a prohibirles operar. Por eso lo titulan "prohibición de hecho": no te dicen que no, pero te ponen una condición imposible de cumplir para su modelo de negocio.
Qué decidieron San Diego, Austin y Washington D.C.
- San Diego: el Concejo aprobó una resolución para que Waymo no opere dentro del aeropuerto internacional y para que las agencias locales tengan control directo sobre los autos en emergencias. El concejal Sean Elo-Rivera lo justificó diciendo que los conductores locales y los pequeños comercios "cumplen regla tras regla para ganarse la vida".
- Austin: los bomberos plantearon reparos concretos con los Cybercab de Tesla, que llegan sin volante ni pedales. Piden a las fabricantes un protocolo de remolque exprés y un canal directo con un humano de la empresa ante cualquier incidente.
- Washington D.C.: es la discusión más detallada en números. El concejal Charles Allen impulsa un proyecto que limita a doscientos vehículos por operador, retrasa el inicio del servicio comercial hasta 2028 y fija una tarifa por milla para financiar el subterráneo y compensar a los conductores de apps. Apunta a una votación en comisión antes de fin de noviembre y al pleno del Concejo en diciembre.
Y acá viene lo que a vos, como posible usuario, te tiene que importar. Mientras el Congreso siga paralizado, esta disparidad de criterios es la que va a definir cuándo y cómo podés subirte a un robotaxi, o si directamente no podés. En algunas ciudades te van a obligar a tener a alguien sentado al volante aunque el auto se maneje solo; en otras el servicio se va a limitar a unas pocas unidades hasta 2028. La promesa de pedir un auto sin conductor y que aparezca solo en la puerta de tu casa está quedando atada a decisiones municipales que, como ves, van mucho más allá de la tecnología: son peleas por laburos, por aeropuertos y por quién regula qué.
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