Neuquén se prepara para una jornada eléctrica: el cielo se enoja y la prudencia vale oro
Seis departamentos quedaron bajo alerta naranja por tormentas fuertes, granizo y ráfagas, mientras que otras zonas están en amarillo. El Servicio Meteorológico advierte acumulados de hasta 50 milímetros en pocas horas y recomienda no salir de casa.
Lo primero que noté al asomarme a la ventana esta mañana fue ese cielo plomizo, cargado, que ya anuncia lo que va a venir. En el sur argentino uno aprende a leer las nubes como quien lee el diario, y hoy el parte meteorológico no deja lugar a dudas: gran parte de la provincia de Neuquén amaneció con el alerta encendida y la advertencia de que lo peor se viene entre la tarde y la noche. Salí a recorrer algunas calles del centro y la sensación era la de una ciudad que se prepara en silencio, con los primeros rayos de un sol que ya empieza a esconderse detrás de un manto gris cada vez más espeso.
El mapa del temporal
Según el informe oficial, los departamentos de Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal están bajo alerta naranja, lo que significa que las tormentas serán localmente fuertes, con actividad eléctrica frecuente, caída de granizo y ráfagas de viento que pueden alcanzar velocidades considerables. Las lluvias podrían acumular entre 20 y 50 milímetros en períodos cortos, con la posibilidad de que en algunos puntos puntuales se superen esos valores. En Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá, Zapala y los sectores bajos de Aluminé, Huiliches y Lácar, el alerta es amarillo, con acumulados estimados de entre 10 y 20 milímetros y granizo ocasional. En las áreas de mayor altura no se descartan nevadas.
- No salir de la casa salvo que sea estrictamente necesario.
- Mantenerse lejos de puertas y ventanas durante la tormenta.
- Asegurar o retirar objetos sueltos que el viento pueda desplazar.
- Limpiar desagües y sumideros para evitar anegamientos.
- Evitar circular por calles inundadas, ya que el agua puede ocultar pozos o alcanzar profundidades peligrosas.
- Si ingresa agua al hogar, cortar la luz y desconectar electrodomésticos antes de cualquier maniobra.
- Armar un kit de emergencia con agua potable, alimentos no perecederos, botiquín, radio a pilas y linterna.
- Buscar refugio en un edificio, vivienda o vehículo cerrado si la tormenta sorprende al aire libre.
- Evitar zonas arboladas, postes de luz y espacios abiertos expuestos.
Una vecina que ya aprendió la lección
En el barrio Belgrano, mientras el viento empezaba a soplar con más fuerza, me crucé con Marta, una jubilada de 67 años que arrastraba un carro con bolsas de arena. Hace veinte años que vive en la zona y dice que ya no se confía. "Yo ya puse las velas en la mesa, llené la garrafa de agua y tengo la radio a pilas lista. La última vez que vino un temporal así se me voló el techo de la galería y no quiero pasar por eso de nuevo", me cuenta, con esa calma resignada de quien sabe que la naturaleza no negocia. Mientras acomoda las bolsas en la entrada, un vecino la ayuda a asegurar una chapa que el viento empezaba a levantar. Esas escenas, en apariencia menores, son las que después marcan la diferencia entre un susto y una tragedia.
El Servicio Meteorológico Nacional recomienda también tener a mano los teléfonos de Protección Civil, Bomberos y Policía, y cargar los celulares con anticipación. En zonas rurales, donde los cortes de luz pueden extenderse durante horas, esa previsión puede ser determinante. A esta hora de la tarde, el termómetro marca una caída abrupta y la humedad se siente densa, casi pegajosa. El cielo, que de a ratos se oscurece como si ya fuera de noche, confirma lo que dicen los partes y lo que intuyen los vecinos. La prudencia, en jornadas como esta, no es exageración: es sentido común. Por eso, antes de que llegue lo peor, conviene repasar los consejos, asegurar lo que pueda volar y, sobre todo, quedarse en casa. El temporal pasará, pero más vale estar preparados para cuando pase.
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