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VIE, 04 SEPT 2026
Vida

Neuquén Financia, el crédito que llegó a los parajes más apartados de la provincia: dos años, 1.657 sueños propios

Un programa del IADEP cumplió su segundo año con casi 5.750 millones de pesos repartidos en más de 50 localidades. Las mujeres y diversidades se llevan más de la mitad de los fondos. Gastronomía, textil y oficios, los rubros más pedidos.

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Renata KowalskiSociedad · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

La primera vez que escuché hablar de Neuquén Financia fue en una reunión de vecinas en Cutral Co, donde una cocinera de 49 años me contaba que había podido comprar una freidora industrial gracias a un crédito que le otorgaron en el propio edificio municipal, sin tener que viajar a la capital ni peregrinar por un banco. Esa imagen me quedó dando vueltas y por eso me subí a la ruta para ir a ver, con mis propios ojos, cómo funciona una herramienta que en apenas dos años cambió la vida de miles de emprendedores y trabajadores independientes en toda la provincia.

El Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo, conocido como IADEP, acaba de cerrar el balance del programa y los números hablan por sí solos: 1.657 operaciones crediticias concretadas, por un monto acumulado de 5.746 millones de pesos, distribuidas en más de 50 localidades y comisiones de fomento que atraviesan las siete regiones de Neuquén. No se trata de una política pensada para la foto: las solicitudes llegan desde la ciudad capital hasta parajes tan apartados como Las Coloradas, Varvarco, Caviahue-Copahue o Los Chihuidos, donde cualquier gestión bancaria parece una odisea.

Una herramienta diseñada para los que quedan afuera

La directora del IADEP, Anabel Lucero Idizarri, de 52 años, me lo resumió así cuando le pregunté a quién apunta concretamente la propuesta: 'La política pública busca dar respuesta a sectores que habitualmente no acceden a la oferta bancaria tradicional, combinando instancias de inducción financiera con tasas promocionales variables'. En criollo: la idea es abrir la puerta a quienes los bancos miran de reojo, desde feriantes y modistas hasta técnicos gasistas o productores caprinos del norte neuquino.

  • Confluencia, la región más poblada, lidera con 735 créditos y más de 2.500 millones de pesos, equivalente al 43,6 por ciento del total desembolsado.
  • Alto Neuquén acumula 271 créditos por más de 1.000 millones; Del Pehuén, 243 créditos por más de 760 millones, y Los Lagos del Sur, 222 créditos por 680 millones.
  • Las regiones De la Comarca, Vaca Muerta y Del Limay completan el mapa con participaciones que van del 2,8 al 5,9 por ciento.

Por municipio, la ciudad de Neuquén capital se anota 580 operaciones, seguida por Chos Malal con 146, San Martín de los Andes con 115, Zapala con 100 y Plottier con 72. Pero lo que más me llamó la atención, cuando recorrí las áreas de estadística del instituto, fue otro dato: el 58 por ciento del dinero terminó en manos de mujeres y diversidades. Hablo de 1.034 créditos por 3.370 millones de pesos, mientras que los varones concentraron el 41,1 por ciento restante, con 621 créditos por 2.360 millones. La cocina industrial que me describió aquella vecina no fue una excepción: fue la regla.

Del textil a la carpintería: los rubros que se financian

  • Elaboración de alimentos y gastronomía, el rubro más demandado.
  • Textil e indumentaria, fuerte en todo el territorio provincial.
  • Cultura y economía creativa, con fuerte presencia de jóvenes.
  • Estética y bienestar, carpintería y servicios gráficos.
  • Construcción, oficios técnicos y producción agropecuaria, el corazón productivo del interior.

El programa se ejecuta a través de nueve subprogramas que articulan áreas provinciales de empleo, género, juventud, cultura, discapacidad y turismo, lo que permite que cada crédito llegue con acompañamiento técnico y no como un simple préstamo frío. Yo lo vi en una recorrida por Chos Malal: una artesana textil de 38 años, que prefirió no dar su nombre, me mostró el telar nuevo que compró con el financiamiento y me dijo, con una mezcla de orgullo y alivio, que por primera vez podía planificar la temporada de invierno sin pedirle plata prestada a su madre. Esa frase me retumbó de vuelta al inicio del viaje, a la reunión de Cutral Co, a la freidora de la cocinera. Es la misma historia, repetida en cada pueblo, en cada paraje: gente común que, con una herramienta del Estado, pudo convertir una idea en un oficio y un oficio en un ingreso digno.

RK

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