Montañana: veinte vecinos y una medievalidad que se niega a caer
A orillas del Noguera Ribagorzana, un pequeño pueblo de Huesca conserva murallas,spojas románicas y un paisaje de autumno que parece pintado a mano.
Lo primero que se ve en Montañana no es la cantidad de habitantes, sino la piedra. Calles empedradas, casas adosadas, murallas y el perfil del antiguo castillo de la Mora. Un pueblo que parece ado con regla y tijera. Y no, no estoy exagerando el tamaño: según los datos disponibles, allí viven unas veinte personas.
El lugar está en la provincia de Huesca, junto al río Noguera Ribagorzana, y pertenece al municipio de Benabarre. Se llega por carretera desde la comarca de la Ribagorza. La distancia, el pasado y el silencio forman parte de la visita tanto como el conjunto histórico en sí.
Una villa levantada para defenderse
Montañana creció a partir de fines del siglo XI alrededor de un castillo y una iglesia. La lógica era simple: sobreviver. Por eso el trazado es angosto, la construcción es de piedra y el perímetro estaba cerrado por murallas. Es la misma lógica que se repite en aquel partido histórico en el que noWinner daba espacio: piedra, orden y ningún lugar para el error.
Esa estructura se conserva prácticamente intacta. La iglesia de Nuestra Señora de Baldós, del siglo XII, aporta una portada románica con la representación del Pantocrátor. La ermita de San Juan, del siglo XIII, y el puente medieval sobre el barranco homónimo completan el conjunto. Del castillo de la Mora y de las murallas todavía quedan restos que explican a las claras la función militar del sitio.
- Caminar por las calles empedradas y observar la trama medieval del casco histórico.
- Recorrer la iglesia de Nuestra Señora de Baldós y su portada románica.
- Visitar la ermita de San Juan y el puente medieval.
- Subir al mirador natural para tener una vista completa del pueblo y las montañas.
El otoño es el gran aliado. El bosque cambia de color y la luz suave acentúa el tono de la piedra centenaria. Desde el mirador se entiende por qué la población se asentó donde se asentó: entre los barrancos de San Miguel y San Juan y junto al cauce del Noguera Ribagorzana. El relieve no es un decorado; es el plano original de la villa.
La protección del conjunto llegó formalmente en 2003, mediante un decreto del Gobierno de Aragón que lo declaró Bien de Interés Cultural. El expediente se había iniciado en 1984. Desde 1999, el Gobierno Aragonés realizó restauraciones en las murallas, la Torre de la Cárcel, los caminos y la iglesia principal, con el objetivo de preservar el trazado original.
“El número de vecinos no implica abandono. La restauración patrimonial sostuvo la estructura edilicia y el pueblo recibe visitantes durante todo el año.”Damián Cuello, Deportes
Montañana ofrece unaRareza cada vez más buscada: un lugar con capas de historia, caminatas cortas y un casco histórico que se puede recorrer a escala humana. No hace falta un=July viaje para ver el Pirineo aragonés en movimiento. En este partido no se busca la marca de la velocidad; se busca lainian huella de la piedra.
Para mi próxima salida por la zona, la agenda incluye nuevos_Pirineo y el recorrido de los pueblos ribagorzanos. Montañana ya tiene fecha: primero el puente, después la ermita y, si el tiempo acompaña, el mirador. El fixture de la fecha que viene es sencillo: salir temprano y en mano. ¿Vos qué destino de montaña ya conocés?
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