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MIÉ, 14 OCT 2026
Vida

León XIV, el Papa que se operó del pulmón: qué le hicieron, qué es el adenocarcinoma y por qué importa el tamaño del nódulo

El Vaticano confirmó que el pontífice fue sometido a una lobectomía videoasistida en el Policlínico Gemelli de Roma. El neurólogo Conrado Estol explicó los detalles de una intervención que, según los datos disponibles, ofrece un panorama alentador.

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Renata KowalskiSociedad · · lectura 4 min
León XIV, el Papa que se operó del pulmón: qué le hicieron, qué es el adenocarcinoma y por qué importa el tamaño del nódulo

A veces una noticia que llega desde Roma parece distante, técnica, casi ajena. Pero cuando se trata de la salud de un Papa, el tema se vuelve terrenal y, de alguna manera, nuestro. Esta semana el Vaticano confirmó que León XIV, de 69 años, fue operado de un adenocarcinoma pulmonar: le extirparon el lóbulo inferior derecho mediante una cirugía videoasistida que duró alrededor de noventa minutos en el Policlínico Gemelli. La Santa Sede dijo que la evolución posoperatoria es normal. Y entonces uno, como lector, se pregunta: ¿qué es exactamente lo que le hicieron y qué chances hay de que a un hombre de casi setenta años le vaya bien después de una intervención así? Para responderlo, me apoyé en lo que explicó el neurólogo Conrado Estol, de 69 años, que conoce de cerca estos temas y desglosó el caso con una claridad que vale la pena reproducir.

Un tumor frecuente en personas que nunca fumaron

El adenocarcinoma no es cualquier cáncer de pulmón. Es, según los datos que manejan los oncólogos, el subtipo más común entre quienes no fuman. Estol recordó que representa entre el 55 y el 80 por ciento de los casos en ese grupo. Suele aparecer en la periferia del órgano, lo que tiene una consecuencia clínica concreta: al no obstruir un bronquio principal, pasa más tiempo sin dar síntomas. Eso explica, en parte, por qué muchos diagnósticos llegan cuando el nódulo ya tiene cierto tamaño.

Por qué se sacó el lóbulo entero y no solo el nódulo

La decisión de hacer una lobectomía en lugar de una resección más chica no es caprichosa. La lógica oncológica apunta a garantizar márgenes libres de células tumorales y, al mismo tiempo, permite analizar con más detalle los tejidos que rodean al nódulo. Durante la operación, un patólogo puede examinar muestras en tiempo real para distinguir entre cáncer, fibrosis o cicatrices, aunque el diagnóstico definitivo siempre llega después, con el estudio microscópico completo. En el caso del Papa, ese examen ya confirmó que se trataba de un adenocarcinoma.

Qué se necesita saber para hablar de pronóstico

  • El tamaño exacto del nódulo, una variable clave para estimar la sobrevida.
  • El estado de los ganglios linfáticos cercanos, que pueden estar comprometidos o no.
  • Si hubo compromiso de la pleura, la membrana que recubre el pulmón.
  • La genética del tumor, que hoy orienta terapias específicas mucho más precisas.

Sobre el primer punto, Estol planteó un escenario hipotético que sirve para entender la lógica médica. Si el nódulo mide dos centímetros, los ganglios están libres y la pleura no presenta compromiso, la sobrevida a cinco años puede acercarse al noventa y nueve por ciento. Es un número que, dicho así, suena casi inverosímil para un cáncer de pulmón. Pero los médicos insisten en que cada caso es único y que todavía no se difundieron los datos exactos del pontífice.

Los estudios genéticos que vienen ahora

Mientras el Papa se recupera —ya retomó la alimentación habitual, hizo kinesioterapia respiratoria y comenzó a caminar dentro de su habitación—, laboratorios especializados analizan la genética del tumor. Esos estudios pueden detectar mutaciones específicas, como las del EGFR, KRAS, BRAF, HER o MET, que permiten indicar terapias dirigidas administradas por vía oral. La inmunoterapia es otra alternativa, aplicada de forma intravenosa. Ambas opciones pueden perder efectividad con el tiempo, por lo que el seguimiento oncológico continuo es parte central del tratamiento. La medicina hoy ya no pelea solo con bisturí: pelea con información molecular.

“El adenocarcinoma es el subtipo de cáncer de pulmón más común entre quienes no fuman. Representa entre el 55 y el 80 por ciento de los casos en ese grupo.”Conrado Estol, neurólogo

Cuando uno repasa los partes oficiales y los lee con la explicación médica al lado, la operación del Papa deja de ser un dato lejano y se vuelve un caso concreto de la oncología actual. Hay un nódulo, hay un lóbulo extirpado, hay un patólogo trabajando en el quirófano, hay un equipo que analiza el ADN del tumor mientras el paciente, ya sentado en la cama, empieza a caminar otra vez. Y hay, sobre todo, una pregunta que los médicos responden con números y los creyentes con fe: qué va a pasar de acá en adelante. Por ahora, los datos que circulan son prudentemente optimistas. Y esa prudencia, viniendo de un Vaticano que suele medir cada palabra, también dice algo.

RK

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