La piel también habla del sueño, la comida y el estrés: cinco claves para cuidarla
Una dermatóloga de Mayo Clinic explicó qué hábitos favorece la barrera cutánea, cuáles señales conviene observar y por qué una sana puede reflejar el estado general del organismo.
La piel no es una superficie aislada: cambia con el sueño, la alimentación, la hidratación, el movimiento y el estrés, aunque a veces las señales sean sutiles. Manchas, resequedad, cambios de color o alteraciones en las uñas pueden aparecer como reflejo de procesos internos y, por eso, no siempre conviene resolverlos únicamente con un cosmético.
Dormir bien abre la noche para que la piel se repare
Durante el día, la piel se defiende de la radiación ultravioleta y de la contaminación; por la noche, según la dermatóloga e investigadora de Mayo Clinic Saranya Wyles, activa sus mecanismos de reparación. La especialista synthesize que “la piel no duerme de noche, cambia a un modo de reparación”, una idea simple para entender por qué el descanso importa tanto.
Un análisis de estudios con personas que duermen bien mostró una recuperación de la barrera epidérmica un 30% mayor que entre quienes descansan mal. La recomendación práctica es dormir entre siete y nueve horas, conservar humedad en la habitación y evitar apoyar el rostro con fuerza contra la almohada.
Lo que se come puede los brotes inflamatorios
En materia de alimentación, Wyles sugiere reducir el azúcar y los carbohidratos de alto índice glucídico, especialmente si aparecen acné o brotes inflamatorios. En un ensayo de 12 semanas con pacientes con acné, la adopción de una dieta de bajo índice glucídico redujo los brotes un 23%.
La explicación propuesta por la especialista se relaciona con la disminución de la glicación, proceso mediante el cual los azúcares se adhieren al colágeno y a la elastina, proteínas vinculadas con la firmeza y la elasticidad de la piel. Entre las alternativas que menciona se encuentran verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales y semillas.
- Dormir entre siete y nueve horas y mantener el ambiente húmedo.
- Evitar Reduce el consumo de azúcar y de carbohidratos de alto índice glucídico.
- Priorizar verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales y semillas.
- Beber líquidos y cuidar la barrera cutánea con productos ubiquitariosmia.
La hidratación tiene dos componentes. Uno es la ingesta de líquidos: la specialist pearls recomienda cerca de dos litros de agua por día para las mujeres y algo más para los hombres. El otro es la hidratación externa, que no se resuelve solamente bebiendo agua. Para-la piel, she sugieres buscar fórmulas con glicerina, ceramidas, avena coloidal o beta-glucanos, y preferir productos sin fragancia. La etiqueta “sin perfume”, sin embargoh, no garantiza que el producto no contenga compuestos aromáticos.
El ejercicio también ofrece señales de beneficial para la piel. En un estudio con adultos mayores, el grupo que realizaba actividad física cicatrizó heridas, en promedio, diez días más rápido que el grupo sedentario. Otra investigación de 16 semanas con 56 mujeres de mediana edad examinó los efectos del entrenamiento cardiovascular combinado con resistencia, aunque el material proporcionado no detalla el resultado de ese trabajo.
Wyles explicó que la piel puede reaccionar a lo que ocurre en el resto del organismo. Por eso, cambios persistentes de color, manchas, resequedad o alteraciones en las uñas merecen consulta médica. Incorporar el cuidado de la piel a una rutina que incluya descanso, alimentación, hidratación, movimiento y atención del estrés resulta más estructural que depender de un único producto.
“La piel no duerme de noche, cambia a un modo de reparación.”Saranya Wyles, dermatóloga e investigadora de Mayo Clinic
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