La montaña se mueve: lo que dejó la avalancha en el filo del Chapelco
Una masa de nieve se desprendió en la cara posterior del cerro, a casi 1.980 metros, en una zona no habilitada. Dos esquiadores pasaron a metros del frente blanco y salieron ilesos. El complejo activó el protocolo y volvió a recordar por qué hay que respetar las pistas señalizadas.
Lo primero que vi al llegar al complejo fue el movimiento inusual de personal en la base del cerro. Guardaparques, operadores de medios lifts y gente de seguridad iban y venían con walkie talkies en la mano. Algo había pasado en la montaña y se notaba. Cuando me acerqué a la oficina de prensa, la respuesta fue corta y precisa: una avalancha en el filo del Chapelco, dos personas a metros del avance de nieve, ninguna herida. La noticia, en principio, era un final feliz. Pero detrás de ese alivio quedaba una pregunta enorme: ¿qué tan cerca estamos, cuando esquiamos, de un escenario que puede terminar muy mal?
El episodio ocurrió el jueves por la tarde, en pleno corazón de la temporada invernal. La masa de nieve se soltó en el sector posterior del filo del Cerro Chapelco, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, en una zona que no integra el dominio esquiable habilitado. Dos esquiadores que bajaban haciendo zigzag quedaron a pocos metros del frente blanco. La secuencia fue registrada por casualidad por personas que estaban en las inmediaciones y las imágenes muestran la velocidad con que la nieve avanzó ladera abajo, como si la montaña hubiera exhalado de golpe.
Qué pasó después del desprendimiento
Una vez detectado el derrumbe, el complejo activó el protocolo de seguridad. El operativo se concentró en mantener el área despejada, impedir el ingreso de cualquier otra persona y empezar a evaluar la estabilidad de la montaña. No hubo que lamentar lesionados, algo que las autoridades remarcaron con alivio, pero también con firmeza: el filo es uno de los puntos más altos del cerro y ese sector no está señalizado ni autorizado para esquiar.
- La avalancha se originó en la cara posterior del filo, a unos 1.980 metros sobre el nivel del mar.
- El área afectada está fuera del dominio esquiable y no cuenta con señalización ni autorización para la práctica.
- Dos esquiadores que descendían en zigzag quedaron a pocos metros del avance de nieve y salieron ilesos.
- El complejo activó el protocolo, impidió el acceso al sector y evalúa la estabilidad de la ladera.
- No se registraron personas heridas.
- Las autoridades recomendaron permanecer dentro de las zonas habilitadas y respetar al personal especializado.
Por qué se mueve la nieve en la montaña
Las avalanchas no son un capricho de la naturaleza: aparecen cuando una masa de nieve pierde estabilidad sobre una pendiente. Las causas más comunes son la acumulación de capas con distinta consistencia, los cambios bruscos de temperatura, el viento que redistribuye la nieve hacia ciertos puntos de la ladera y, por supuesto, la inclinación del terreno. Después de nevadas intensas, el viento forma cornisas y acumulaciones que pueden despegarse si la adherencia entre capas es débil. Y acá viene el dato clave: el paso de personas por sectores no habilitados puede agregar la sobrecarga suficiente para desencadenar un desprendimiento. Por eso los centros de esquí delimitan con precisión las zonas seguras y piden, una y otra vez, que no se abandonen.
La temporada en Chapelco se extiende hasta el 30 de septiembre, así que todavía queda mucho invierno por delante y muchas jornadas de nieve. Mientras volvía a la base y miraba el filo a lo lejos, todavía con la imagen de la nieve bajando a toda velocidad, no podía dejar de pensar en algo simple: la montaña siempre fue más grande que nosotros. Por suerte, esta vez, la historia terminó con dos personas enteras y una advertencia que ojalá todos escuchen antes de calzarse las tablas.
“La montaña siempre fue más grande que nosotros. Por suerte, esta vez, la historia terminó con dos personas enteras.”Renata Kowalski
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