La Justicia de Posadas decretó la quiebra de Linor SRL, el mayor fabricante de pallets de Misiones
La empresa radicada en Azara, con 27 años de actividad y hasta 300 empleados en su mejor momento, dejó a unos 130 trabajadores a la espera del proceso de liquidación. El sector de aserraderos atraviesa una crisis calificada como histórica por las cámaras que lo nuclean.
La campaña forestal en Misiones vuelve a quedar marcada por un dato alarmante, esta vez fuera del monte: la Justicia declaró la quiebra de uno de los mayores aserraderos productores de pallets del país. Se trata de Linor SRL, firma radicada en la localidad de Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes, cuya actividad se extendió durante casi tres décadas en el segmento de plataformas de madera de pino para almacenamiento y logística de mercaderías.
El fallo fue dictado por la doctora Adriana Fiori, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°8 de Posadas, y se fundamenta en el incumplimiento del acuerdo extrajudicial que la propia empresa había alcanzado en el marco de su concurso preventivo. A partir de la resolución, el juzgado tomó control de los bienes, las maquinarias, los vehículos y las cuentas bancarias de la firma, mientras se inicia el proceso de liquidación que determinará cuánto y cómo podrán cobrar sus acreedores.
Unos 130 trabajadores a la espera de salarios e indemnizaciones
En su momento de mayor actividad, en la primera década del siglo, Linor llegó a emplear alrededor de 300 personas. Hoy, en el cierre de su ciclo, dejó a unos 130 empleados que deberán aguardar el resultado del proceso liquidatorio para percibir los salarios adeudados y, eventualmente, las indemnizaciones correspondientes, un escenario que se volvió moneda corriente en el sector agroindustrial argentino cuando las empresas medianas quedan atrapadas entre la caída de la demanda y la falta de financiamiento.
Las cámaras que nuclean a los aserraderos de Misiones y Corrientes, la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM) y la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), advirtieron que el sector atraviesa una de sus peores crisis históricas, en línea con los registros que viene difundiendo la Bolsa de Cereales de Buenos Aires sobre la desaceleración de las economías regionales y con los informes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que dan cuenta del retroceso de las cadenas de valor vinculadas a la construcción.
- Caída pronunciada de la construcción, principal motor del mercado interno de la madera, con fuerte caída de pallets y productos similares.
- Retroceso menor del consumo general y derrumbe de las ventas, atribuidos por las cámaras del sector a la pérdida de poder adquisitivo.
- Costos logísticos de exportación que vuelven inviable la salida al exterior, según reconoció públicamente la propia firma ACON Timber, con sede a unos 45 kilómetros de Azara, al señalar que el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires supera lo que cuesta llevar la misma carga a China, Estados Unidos o España.
- Margen bruto que se comprimió frente a una inflación todavía por encima del 2% mensual y un tipo de cambio sin variantes, combinación que dejó a gran parte del sector por debajo del umbral de rentabilidad.
- Problemas estructurales acumulados durante años, entre los que se mencionan escasa incorporación de tecnología, alta informalidad y limitaciones en la gestión empresarial, con aserraderos medianos y chicos sin acceso a financiamiento para reconvertirse.
Un cierre que reabre el debate sobre el futuro del aserrado regional
La quiebra de Linor, una empresa con 27 años de trayectoria que supo ser el mayor productor de pallets de Misiones y uno de los más relevantes del país, abre interrogantes sobre la sustentabilidad de un sector que, según las propias entidades que lo representan, enfrenta un riesgo cierto de desaparición para los establecimientos sin espaldas financieras suficientes. Mientras la Justicia avanza con la liquidación de los bienes en Posadas, el cierre de este aserradero se inscribe en una secuencia de casos que, lejos de presentarse como hechos aislados, reflejan el agotamiento de un modelo productivo que el sector foresto-industrial argentino arrastra desde la crisis de la convertibilidad y que las condiciones macroeconómicas actuales parecen profundizar, según coinciden distintas voces técnicas consultadas por este medio.
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