La IA de Google le tiró una idea loca contra el cáncer y el presupuesto de un doctorado la dejó en el camino
El sistema Co-Scientist propuso una hipótesis original sobre la proteína MYC, pero al sumar plazos y dinero reales dejó al laboratorio sin alternativas viables.
¿Puede una inteligencia artificial inventar una idea nueva para atacar el cáncer? Sí. ¿Puede después alguien llevarla al banco y al mesón del laboratorio con la plata de un doctorado? Por ahora, no siempre. Eso fue lo que terminó mostrando una prueba reciente con Co-Scientist, la herramienta de Google pensada para generar hipótesis científicas, cuando le metieron las restricciones más terrestres de todas: tiempo y presupuesto.
La protagonista del experimento es Anna Pertl, bioquímica que hace su doctorado en el Whitehead Institute, en Cambridge, Massachusetts. Ella le pidió al sistema que buscara estrategias contra MYC, una proteína que se descontrola en la mayoría de los cánceres y a la que la ciencia le viene pegando hace décadas sin terminar de derribarla.
Una noche de procesamiento y una idea que nadie había tenido
La primera vuelta no arrancó limpia. Junto con su colega Kalon Overholt, Pertl pasó casi una hora corrigiéndole dos errores al sistema: la IA confundía los cúmulos de proteínas que había que atacar con el propio fármaco y les asignaba siempre una función de activación de genes, cuando algunos hacen exactamente lo contrario. Es como si le pidieras al mecánico que cambie el freno y te insistiera en arreglar el acelerador.
Ya con el planteo corregido, Co-Scientist masticó durante una noche más de 700 estudios, largó 108 estrategias y se quedó con una sola. La propuesta era unir entre sí los cúmulos de proteínas que activan el gen hasta bloquear la lectura del ADN, en lugar de intentar disolverlos. Overholt lo resumió sin vueltas: "Nunca habíamos pensado en nada parecido".
El presupuesto le cortó las piernas a la idea
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