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JUE, 15 OCT 2026
Vida

La huerta pide refugio: recetas de la alacena y la vereda para espantar plagas sin química

Con la primavera y el calor, los hongos, los pulgones y los ácaros se hacen un festín en los jardines. El INTA rescata viejas preparaciones caseras que cualquiera puede armar en la cocina: ortiga fermentada, ajo con alcohol, cáscara de naranja y otras tantas que, bien usadas, ayudan a mantener a raya a los visitantes menos bienvenidos.

RK
Renata KowalskiSociedad · · lectura 5 min
La huerta pide refugio: recetas de la alacena y la vereda para espantar plagas sin química

Lo vi con mis propios ojos una mañana de noviembre, cuando fui a visitar a Marta, una vecina de 67 años que tiene la mejor huerta del barrio: las plantas de tomate estaban mordisqueadas, las hojas del duraznero se doblaban sobre sí mismas como si tuvieran vergüenza, y en el envés, unos puntos rojos diminutos se movían sin apuro. Eran ácaros, me dijo ella mientras se acomodaba los guantes de goma con un gesto que ya le salía automático. El calor los trae, me explicó, y antes que andar fumigando con cualquier cosa, ella prepara sus propios repelentes en la cocina. Esa escena, que parece de hace cien años, es la misma que hoy recomienda el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para las huertas y los jardines domésticos de todo el país.

Por qué el jardín se llena de visitantes no deseados

La primavera y el verano no son solo estaciones lindas para sentarse a tomar mate bajo la parra: también son la fiesta grande de los hongos y de los insectos que se alimentan de lo que uno cultiva con tanto esmero. Los hongos aparecen cuando el calor y la humedad se dan la mano, algo que en buena parte de la Argentina ocurre entre octubre y diciembre, y los insectos y ácaros aprovechan el ambiente más seco y la abundancia de frutos para reproducirse sin pausa. Entender el calendario del enemigo, como me lo definió Marta entre risas, es el primer paso para no terminar perdiendo la cosecha.

Antes de salir a mezclar cualquier cosa, hay tres reglas de oro que vale la pena grabarse a fuego, y que el INTA repite en cada uno de sus manuales de horticultura familiar: usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica, porque los metálicos pueden liberar elementos tóxicos para la planta; preparar los macerados en un lugar ventilado y sin luz solar directa, para que la fermentación se controle y no se descontrole; y colar muy bien el líquido antes de meterlo en el rociador, porque un resto de cáscara o de hoja puede tapar la boquilla y arruinar la tarde entera.

El purín de ortiga: el clásico que no falla

La receta más conocida y la que más respetó Marta durante años es el purín fermentado de ortiga, una preparación que tiene más de cien años de historia en la agricultura europea y que acá también funciona de maravillas. Se hace con un kilo de ortiga fresca, o entre cien y doscientos gramos si está seca, que se coloca en diez litros de agua y se deja fermentar a la sombra entre siete y doce días, revolviendo a diario con un palo de madera hasta que desaparezcan las burbujitas que suben a la superficie. Antes de usarlo, se diluye en la misma cantidad de agua, y se aplica sobre las hojas y el suelo. Controla pulgones y hongos, y de yapa aporta nutrientes al sustrato. Eso sí, conviene manipular la planta con guantes, porque el contacto directo puede irritar la piel.

Ajo con alcohol y otras recetas que se arman en la cocina

Para los ácaros, los pulgones, la mosca blanca, las orugas y los hongos, el INTA propone un macerado concentrado de ajo con alcohol que se prepara con una cabeza entera de ajo licuada, medio litro de agua y medio litro de alcohol. Se deja siete días en la heladera, se filtra, y al momento de usarlo se diluyen cien mililitros por cada litro de agua con un chorrito de jabón blanco neutro para que se pegue bien a la hoja. Y si la cosa no es tan grave, hay opciones todavía más simples que no requieren fermentación: hervir la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos para atacar pulgones y cochinillas, dejar reposar dos o tres cebollas medianas en agua hirviente durante hasta 48 horas para pulgones y hongos, o preparar una infusión de ruda y salvia en proporciones iguales para controlar pulgones sin mayores complicaciones.

  • Purín de ortiga: un kilo fresca o 100-200 g seca en 10 litros de agua, fermentar 7-12 días a la sombra, diluir 1 a 1 y pulverizar.
  • Macerado de ajo con alcohol: una cabeza de ajo licuada, medio litro de agua y medio litro de alcohol, siete días en heladera, diluir 100 ml por litro de agua con unas gotas de jabón neutro.
  • Cáscara de naranja hervida: cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos, para pulgones y cochinillas.
  • Cebolla en agua caliente: dos o tres cebollas medianas en agua hirviente durante 48 horas, para pulgones y hongos.
  • Infusión de ruda y salvia: partes iguales de ambas hierbas en agua caliente, sin fermentar, para pulgones.

Antes de despedirme, Marta me agarró del brazo y me llevó otra vez hasta el duraznero, esa planta que a la mañana parecía vencida y que ahora, rociada con su brebaje de ajo y alcohol, empezaba a recuperar el verde de sus hojas. No es magia, me dijo con una media sonrisa que le conozco de toda la vida, es saber mirar la huerta y darse maña con lo que uno tiene en la alacena. El INTA coincide: estas recetas no reemplazan a los productos químicos cuando el ataque es severo, pero funcionan muy bien como prevención y en los primeros estadios del problema, y para cualquier vecino o vecina que quiera mantener el jardín sano sin envenenar el suelo, son una mano derecha.

RK

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