El precio del iPhone 18 Pro se le volvió en contra a Apple: pidió recortar hasta un 20% de los pedidos de piezas para octubre
La fiebre de la inteligencia artificial disparó más del 400% el precio de los chips de memoria en dos años. Apple lo trasladó al consumidor y las ventas no acompañaron.
¿Puede una suba de precio despertar una avalancha de ventas? Parece que no. Apple pidió a varios de sus proveedores recortar entre un 15% y un 20% los pedidos de componentes para octubre, después de que el iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max arrancaran cien dólares más caros que sus antecesores en Estados Unidos: 1.199 y 1.299 dólares, respectivamente. La estrategia que apuntaba a defender el margen terminó pegándole de lleno a la demanda.
La raíz del problema está en la memoria. Los chips DRAM son ese lugar donde la computadora guarda lo que está usando en el momento, como una mesita de luz al lado de la cama: si no entran las cosas que necesitás al alcance de la mano, nada funciona fluido. Sirven tanto para los servidores que entrenan modelos de inteligencia artificial como para los teléfonos. Cuando las grandes tecnológicas empezaron a construir centros de datos para IA a todo ritmo, esa mesita empezó a faltar y los precios se dispararon más del 400% entre comienzos de 2024 y fines de 2026, según estimaciones de J.P. Morgan Global Research.
Cook lo comparó con una inundación centenaria
El propio Tim Cook describió el encarecimiento de la memoria como "una inundación que ocurre cada cien años". La misma excusa ya había justificado subas previas en las Mac y en los iPad. Esta vez, además, Apple jugó con el calendario: en septiembre presentó solo los modelos Pro y Pro Max, y dejó para principios de 2027 el resto de la gama, entre ellos el iPhone 18 estándar, una versión más económica y la segunda generación del iPhone Air. Antes toda la línea salía junta y la demanda se repartía entre distintos segmentos de precio.
Un ejecutivo de uno de los proveedores confirmó los recortes sin dar más detalles, y la empresa de Cupertino no hizo comentarios públicos. El fenómeno tampoco es exclusivo de Apple: otros fabricantes de teléfonos ya habían bajado sus metas de despacho para 2026 hasta un 30% antes de mitad de año. Para el usuario común, la traducción es concreta: pagás más por un teléfono con más componentes de IA, y si la demanda sigue floja, las próximas generaciones podrían llegar con ajustes de precio a la baja o con más memoria gratis para compensar. Los resultados del trimestre cerrado en septiembre se conocerán a comienzos de noviembre y van a poner números finos al verdadero impacto.
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