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MAR, 13 OCT 2026
Entretenimiento

El final que se cambió en silencio: Lucas corrigió "El Imperio contraataca" con la película ya en los cines

Tres tomas nuevas, tres semanas de trabajo y un estreno en 70 mm que ya estaba en marcha. La trastienda del cambio que dividió a los espectadores en dos grupos sin que lo supieran.

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Inés MaldonadoCultura y espectáculos · · lectura 2 min
El final que se cambió en silencio: Lucas corrigió "El Imperio contraataca" con la película ya en los cines

A veces un director se obsesiona con un detalle que al resto del mundo le pasa por encima. Eso le pasó a George Lucas en mayo de 1980, cuando fue a ver El Imperio Contraataca en uno de los cien cines donde ya se exhibía en 70 mm. La película estaba en cartelera. Y Lucas, igual, decidió abrirla de nuevo.

El problema era de esos que un espectador común jamás nota: el corte entre la cabina del Halcón Milenario y la sala médica donde se recuperaban Luke y Leia no aclaraba si estaban en la misma nave o en dos distintas. Lucas salió de la sala con la decisión tomada: iba a cambiar el final antes del estreno amplio del 18 de junio en 35 mm. Le quedaban tres semanas, ni un día más.

Un llamado a contrarreloj

Tom Smith, que entonces mandaba en Industrial Light & Magic, recibió la orden y pensó que era una broma. Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba de descanso en Los Ángeles después de meses de turnos nocturnos, tuvo exactamente la misma reacción. El mensaje era claro: la película ya estaba en la calle, pero todavía no en todas las salas, y eso abría una ventana imposible.

La solución se redujo a tres planos: una vista más amplia de la flota rebelde, un acercamiento al Halcón Milenario antes de meterse en la cabina, y una toma que conectara esa nave con la fragata médica donde esperaban los otros personajes. Ralston se juntó con Lucas y con el artista Joe Johnston para diseñarlas, y se fueron a filmar a San Rafael, cerca de San Francisco. En ILM combinaron material de archivo con modelos nuevos, mientras el equipo de edición estiraba la música y ajustaba el diálogo para que sonara a comunicación interna, no a charla casual.

Todo estuvo listo a tiempo. El estreno del 18 de junio salió con los cambios ya incrustados, sin un solo aviso. Los que vieron la película en las primeras semanas y los que la vieron después miraron finales distintos y nunca se enteraron. El episodio quedó registrado por J.W. Rinzler en The Making of The Empire Strikes Back, uno de esos libros que parecen inventados pero son rigurosamente ciertos.

Mi recomendación, si todavía no la vieron en esta versión, es que armen una maratón: la original del ochenta, la del cambio y, si se animan, la del noventa y siete, que es otra historia. Pero empiecen por esta, que tiene el sabor de lo imperfecto y de lo corregido a las apuradas, como tantas cosas que después se vuelven legendarias.

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Inés MaldonadoCultura y espectáculos

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