El caimán de 400 dólares que la gente se imprime en la mesa del comedor
Fans de GTA VI recrean en 3D la figura del macca del paquete coleccionable y la ofrecen por una colaboración voluntaria, en un movimiento que reabre el debate sobre objetos de edición limitada.
Cuarenta mil pesos, quinientos dólares, un par de sueldos mínimos: el precio que Rockstar le puso al paquete coleccionable de GTA VI incluye una gorra, pines, calcomanías, unas gafas Oakley y un caimán de plástico. No incluye el juego. Por eso, una tropa de seguidores decidió hacer lo que cualquier argentino haría con un regalo caro que no le entra en el presupuesto: armarse la suya en casa.
El caimán en cuestión se llama Macca y es una de las piezas del set que la compañía presentó el 24 de septiembre. Como la suma dejaba afuera a más de uno, aparecieron archivos digitales para imprimir la figura en 3D y darle al diseñador el monto que cada uno quisiera. Algo tan simple como bajar un archivo, mandar a la imprenta y poner la pieza sobre el escritorio.
Un debate que viene con pedigree
La movida dividió las aguas entre los seguidores. Hay quienes festejan poder comprar solo lo que les interesa y dejar de pagar por una caja llena de souvenirs que nadie les pidió. Otros defienden a capa y espada que la gracia del coleccionable está en que sea escaso, exclusivo, inalcanzable. La gente del cuarenta y pico recordará debates parecidos con los álbums de figuritas o las ediciones especiales de Red Dead Redemption 2, que por 100 dólares venían con un mapa y pare de contar.
Por ahora la réplica hogareña funciona bien con el caimán, pero con las gafas Oakley la cosa se complica: replicar el vidrio y los detalles del armazón es otro cantar. Así que la iniciativa se concentra en la pieza que justifica la discusión, esa figura que terminó siendo el símbolo de un paquete que cuesta una fortuna y no trae el juego adentro.
Si sos de los que guarda cajas, guarda esta: pocas veces un objeto de colección se hizo tan famoso por la bronca del precio antes que por el objeto mismo. ¿La recomendación? Imprimir el Macca, apoyar al diseñador si la pieza te convence y, sobre todo, no pagar 400 dólares por algo que no querés. La próxima vez que una marca quiera cobrarte una fortuna por un muñequito, acordate de la impresora del comedor.
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