Saltar al contenido
Grupo Noticias 365Grupo Noticias 365
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Dos pueblos fantasma de Burgos se convierten en plató de la Guerra Civil sin que nadie tuviera que mover un cascote

Calvo y Ambrossi rodaron en Castil de Carrias y Loranquillo, aldeas deshabitadas desde hace décadas, para darle a La bola negra una devastación que ningún decorado podía imitar

IM
Inés MaldonadoCultura y espectáculos · · lectura 2 min
Dos pueblos fantasma de Burgos se convierten en plató de la Guerra Civil sin que nadie tuviera que mover un cascote

A veces lo más cinematográfico de una película no es lo que se fabricó en un taller de decorados, sino lo que el tiempo ya se encargó de arruinar. Eso pensaron los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi cuando el equipo de localizaciones les trajo fotos de Castil de Carrias y Loranquillo, dos pueblos abandonados de la provincia de Burgos, y les dijo: acá está la destrucción que ustedes necesitan para la Guerra Civil, y no hace falta tirarla abajo después.

Pueblos que se vaciaron solos

Castil de Carrias tiene historia escrita desde el siglo XII y llegó a tener más de 240 vecinos a mediados del siglo XIX. Después vino el éxodo rural de manual: en 1950 quedaban 178 personas, en 1970 apenas 59, y en 1994 murió Florentino González Sáez, el último. Quedaron en pie una escuela, una taberna con las botellas todavía en los estantes (como si alguien hubiera salido a comprar pan y no hubiera vuelto nunca más), utensilios domésticos, vehículos oxidados y la iglesia de Santa María, con señales claras de expolio.

Loranquillo es el pueblo de al lado, también integrado al municipio de Belorado y despoblado en los años noventa. Los dos forman parte de una ruta de senderismo de 22 kilómetros que suma a Quintanilla, así que si a alguien le pinta caminar entre fantasmas después de ver la película, tiene el plan hecho.

Por qué eligieron rodar ahí

La responsable de localizaciones, Clara Salvador, recorrió la provincia hasta encontrar edificios parcialmente derruidos que resolvieran un problema muy concreto: evitar construir decorados desde cero y, sobre todo, no tener que demolerlos una vez terminado el rodaje. El equipo empezó a filmar el 25 de agosto de 2025 en Castil de Carrias, y durante esos días ambos pueblos permanecieron cerrados al público.

Lo que buscaban los directores no era solamente la foto bonita de una ruina, sino esa sensación incómoda de una vida interrumpida a mitad de camino, con las cosas todavía tiradas donde las dejó alguien. Según contaron, ese detalle tiene un peso específico dentro de La bola negra, una película que, por lo que se desprende, conversa con la memoria, con la violencia y con todo lo que el tiempo se encarga de borrar.

“Lo que buscábamos no era solo la imagen de las ruinas, sino la sensación de una vida interrumpida sin que nadie terminara de recoger sus cosas”Javier Calvo y Javier Ambrossi

Recomendación sin vueltas: si La bola negra termina aprovechando el aire que tienen esos paredones, prepárense para una de esas películas que se filma con el decorado vivo. Y si les gusta el trekking con melancolía, anoten Burgos en la lista.

IM
Inés MaldonadoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo