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VIE, 18 SEPT 2026
Economía

Departamentos compactos y tiny houses reconfiguran la puerta de entrada al mercado inmobiliario

El encarecimiento del metro cuadrado y los cambios en la composición de los hogares empujan a un número creciente de compradores hacia unidades más chicas, con servicios compartidos y construcción modular como ejes de una oferta que busca equilibrar precio, calidad y funcionalidad.

GP
Gustavo PeraltaCampo y agroindustria · 18 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

La campaña por acceder a una vivienda propia atraviesa en la Argentina un giro que se apoya en la superficie reducida como variable de ajuste. Los departamentos compactos y las denominadas tiny houses ganan terreno entre quienes necesitan comprar con un desembolso inicial menor, en un contexto en el que los metros cuadrados siguen mostrando valores elevados y los plazos para ahorrar se estiran. Juan Manuel Tapiola, director ejecutivo de Spazios, vinculó esa tendencia con el encarecimiento de la construcción y con los cambios en la composición de los hogares.

En diálogo con este medio, Tapiola describió que la decisión de comprar menos metros cuadrados se sostiene en dos ejes: por un lado, el costo del metro cuadrado, que limita la capacidad de ahorro; por otro, la transformación de las necesidades familiares, con hogares unipersonales, parejas sin hijos y núcleos que se reorganizan tras separaciones. La superficie disponible para pagar termina siendo el principal filtro de la operación, más que el deseo de contar con ambientes amplios.

Servicios compartidos y diseño compacto

Las opciones que se ofrecen en el mercado adoptan distintas formas. En los edificios, algunos proyectos combinan unidades chicas con sectores comunes destinados al trabajo, al ejercicio o a la reunión. Parrillas, salones de usos múltiples y jardines permiten trasladar actividades fuera del departamento sin sumar esos ambientes a la superficie privada. Tapiola sostuvo que ese esquema amplía las posibilidades de uso y evita parte de los costos fijos que implica mantener una propiedad de mayor tamaño.

Otra vía son las tiny houses, casas de superficie reducida que reúnen los ambientes esenciales mediante un diseño orientado a aprovechar cada metro. No existe una medida única y pueden destinarse a residencia permanente, a alojamiento de fin de semana o a unidad para alquiler temporario. Los sistemas modulares e industrializados, según explicó el directivo, permiten acortar los plazos de obra y, en determinados casos, reducir los costos de desarrollo frente a la construcción tradicional.

  • Jóvenes que buscan independizarse y acceder a su primera vivienda.
  • Personas solas y parejas sin hijos, con necesidades de superficie acotadas.
  • Inversores que evalúan unidades chicas para renta temporaria o permanente.
  • Hogares que se reorganizan tras separaciones y demandan unidades individuales.
  • Compradores que priorizan el desembolso inicial por sobre la superficie total.

El interés, según Tapiola, no se limita a quienes buscan su primera vivienda. Entre los perfiles que mencionó figuran jóvenes en proceso de emancipación, personas solas, parejas sin hijos e inversores que ven en las unidades compactas un producto con demanda estable. Además, señaló que las separaciones generan nuevos hogares individuales y que crece la necesidad de adaptar los ambientes a distintos usos a lo largo del día.

Para dimensionar el fenómeno, el directivo planteó que una unidad de 20 metros cuadrados o menos, con una distribución adecuada, puede resultar atractiva frente a la perspectiva de esperar años para comprar algo mayor. El atractivo, aclaró, depende tanto del monto inicial como de la utilidad real de cada ambiente, un punto donde el diseño y la ubicación ganan peso frente a la superficie bruta.

Tapiola consideró que estas propuestas convivirán con las viviendas tradicionales y que su expansión dependerá de ofrecer precios de acceso compatibles con una buena calidad constructiva. En su lectura, el desarrollo del segmento exige combinar precio, funcionalidad y ubicación, y evitar que la reducción de metros cuadrados se traduzca en una pérdida de habitabilidad. Para el empresario, el desafío pasa por sostener un estándar de construcción que respalde la durabilidad y la eficiencia energética, sin resignar el objetivo de achicar el desembolso inicial que define a este tipo de demanda.

GP
Gustavo PeraltaCampo y agroindustria

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