Cuarenta vacantes y diez cuadras de fila: la escena laboral que se repite en el Gran Buenos Aires
Una distribuidora de Ezeiza recibió más de mil currículums en pocas horas. Jóvenes sin experiencia, informales y empleados precarios confluyeron en una convocatoria que desbordó todas las previsiones y volvió a poner en primer plano los números de la desocupación y la falta de registro.
La convocatoria se difundió el martes pasado por la mañana en las redes sociales de Cabaña Santa Marta, una distribuidora de alimentos del sur del conurbano bonaerense, y el resultado superó con holgura las previsiones más optimistas de la propia empresa: alrededor de cuarenta puestos de trabajo disponibles y, antes de las ocho de la mañana, una fila de postulantes que se extendía por más de diez cuadras sobre la calle Reconquista, en Ezeiza, y que en algún momento de la jornada habría superado las quince.
Una demanda que se mide en cuadras
El llamado, publicado en Instagram y Facebook, especificaba que la entrevista comenzaría a las ocho de la mañana en Reconquista 654 y que los postulantes debían concurrir con currículum impreso y documento de identidad. Para evitar que la brecha digital dejara afuera a quienes no podían acceder al formulario online, la empresa aclaró durante la jornada que entregaría copias en papel a medida que la gente avanzara en la fila, con el objetivo declarado de que todos pudieran participar en igualdad de condiciones.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, la hilera empezó a formarse durante la noche anterior. A la hora pactada ya superaba las diez cuadras, en una jornada fresca pero sin lluvia que, según relataron algunos de los presentes, no amilanó a nadie. Los organizadores debieron improvisar vallado con cintas y pidieron colaboración de personal de tránsito para ordenar la circulación sobre la avenida, mientras los postulantes aguardaban en algunos casos desde la una o dos de la madrugada.
Quiénes se acercaron y por qué
La composición del público fue heterogénea y coincide con el mapa de la informalidad que describen los indicadores oficiales. Entre los asistentes había jóvenes que buscaban su primer empleo formal, trabajadores informales con varios años en la precariedad y personas ya ocupadas que aspiraban a un puesto con mayor estabilidad. La convocatoria atrajo a vecinos de Tristán Suárez, El Jagüel, Luis Guillón, Carlos Spegazzini y Esteban Echeverría, que viajaron en remis, colectivo o con familiares en auto particular.
- Jóvenes de 18, 19 y 20 años que terminaron o abandonaron la secundaria y aspiraban a su primera experiencia registrada.
- Trabajadores con perfiles de atención al cliente, cocina, construcción y comercio, varios de ellos con experiencia previa en negro.
- Personas con empleo vigente pero ingresos inestables o sin aportes, que se acercaron para conseguir algo más formal.
- Empleados informales con varios años en la informalidad, que pagan su propia cobertura médica y buscan dejar la precariedad.
Una de las asistentes, estudiante de enfermería, explicó que el motivo principal era generar ingresos propios para costear la carrera y, en lo posible, dejar de depender de la economía familiar. Un joven de dieciocho años con paso por la construcción, la cocina y la mecánica sostuvo que esperaba conseguir la primera oportunidad en blanco y señaló que la convocatoria le resultaba particularmente atractiva, en sus palabras, más que nada si no tenés el secundario completo o estás cursando.
También se acercaron personas con ingresos, pero sin estabilidad. Un hombre de 41 años dijo que ya estaba empleado, pero buscaba algo más estable, y una mujer que lleva más de seis años en la informalidad contó que cobra alrededor de 600.000 pesos mensuales, paga la cobertura médica de su propio bolsillo y que el ingreso apenas le alcanza. Las pretensiones salariales mencionadas por los postulantes oscilaron entre el salario mínimo, vital y móvil y montos cercanos a 1.200.000 pesos mensuales para quienes buscaban mayor autonomía. La propia empresa habría recibido más de mil currículums a lo largo de la jornada.
Qué dicen los números de la informalidad
El episodio se inscribe en un cuadro más amplio. Los datos del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026 muestran que casi la mitad de los puestos de trabajo del país siguen sin registro formal, una cifra que los analistas del mercado laboral vienen repitiendo como uno de los principales indicadores de la deuda social que el país mantiene con su propia fuerza de trabajo y que, en el conurbano bonaerense, tiende a ser estructuralmente más alta que en el resto del aglomerado.
Desde Cabaña Santa Marta, en tanto, detallaron que las entrevistas continuarían en los días siguientes para avanzar con la selección y que, más allá del número de vacantes iniciales, la empresa evaluaba ampliar el proceso con el objetivo de absorber a parte de los perfiles que quedaron sin entrevista en la primera jornada.
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