Caleta Olivia: una aleación industrial desinfló la hipótesis del oro en la causa por el crimen de Mario García
Las cuatro piezas secuestradas por la Prefectura en un allanamiento por el asesinato y descuartizamiento del «Pato» García no eran lingotes, sino un material usado en radioterapia. La investigación, a cargo del juez Marcos Pérez Soruco, sigue sin detenidos.
Lo que en un primer momento fue presentado como un botín millonario terminó confirmado como un material de uso industrial y médico. Las cuatro piezas metálicas hexagonales secuestradas por la Prefectura Naval Argentina el 9 de octubre en un domicilio de Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz, no eran lingotes de oro ni tenían relación alguna con el mercado aurífero, según se desprende de la propia inscripción que llevaban grabada: «Cerro Bend Alloy. 158° F».
La causa que dio origen al procedimiento investiga el homicidio de Mario «Pato» García, un hombre de 50 años que desapareció el 7 de diciembre de 2025 y cuyos restos (manos, pies, torso y cabeza) fueron hallados en distintos puntos de la ciudad durante los primeros meses de 2026. El expediente se tramita en el juzgado a cargo de Marcos Pérez Soruco, que delegó las tareas de campo en la fuerza de seguridad federal.
Qué dice la inscripción y qué es el cerrobend
De acuerdo con la descripción técnica, el cerrobend es una aleación compuesta por bismuto, plomo, estaño y cadmio, que se funde a 158 grados Fahrenheit (unos 70 grados Celsius). Se fabrica de manera estandarizada en formato hexagonal para ser utilizada como bloque de protección personalizada en tratamientos de radioterapia, y no tiene uso ni valor en la industria minera del oro. La propia marca grabada en las piezas fue la que permitió descartar el relato inicial, que había estimado las piezas en alrededor de mil millones de pesos.
En aquel primer informe, las fuentes oficiales habían difundido que el material secuestrado en la mochila de un inodoro durante el allanamiento estaba valuado de manera aproximada en esa cifra. La relectura del grabado, sin embargo, dejó sin sustento esa valoración.
Cómo se llegó al domicilio y qué se secuestró
La vivienda allanada fue ubicada a partir del testimonio de un remisero, que declaró haber trasladado a García hasta ese lugar el día de su desaparición. En el procedimiento, además de las cuatro piezas de cerrobend, se secuestró un contenedor plástico que quedó a disposición de las pericias. En un procedimiento anterior en la misma propiedad se había encontrado un altar con ratas muertas, un dato que la fiscalía incorporó a la pesquisa.
Las dos líneas que mantiene activas la investigación
- Una línea apunta al hombre que estuvo con García por última vez y en cuya casa se encontraron las piezas y el contenedor. En octubre también se secuestró un freezer que un sospechoso le había vendido a un comerciante.
- Otra línea se centra en personas vinculadas al narcotráfico en la zona. Surgió a partir de declaraciones que el propio García había hecho ante un canal local, días antes de desaparecer, cuando denunció corrupción policial en su barrio tras el robo de un elemento de trabajo.
En paralelo, el Ministerio de Seguridad de la Nación mantiene vigente una recompensa de diez millones de pesos destinada a quien aporte datos que permitan identificar a los autores del crimen. La causa, según pudo saber este medio, no tiene hasta el momento personas detenidas ni imputadas formalmente, y el principal desafío de la instrucción pasa por reconstruir las últimas horas de García y descartar las pistas falsas que fueron surgiendo en el camino. El próximo paso judicial será la incorporación de los resultados de las pericias sobre las piezas secuestradas y sobre los demás elementos preservados, para definir el avance de ambas hipótesis.
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