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SÁB, 26 SEPT 2026
Entretenimiento

Adiós al Negro: se fue el que nos hablaba a la mañana y nos conocía por el nombre

El conductor y periodista Oscar González Oro murió a los 74 años en Punta del Este, donde vivía desde 2020. Repasamos una carrera de 35 años frente al micrófono y el final abrupto de un idilio con la radio argentina.

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Inés MaldonadoCultura y espectáculos · 26 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

Hay locutores que suenan a café con leche y otros que suenan a la abuela que te retiene en la puerta. González Oro era de los segundos: uno de esos que te agarraban del cuello emocional a las nueve de la mañana y no te soltaban hasta el final del programa. Este viernes 25 de septiembre se confirmó lo que muchos temían desde hace rato: el Negro murió en Punta del Este, su casa adoptiva desde 2020, a los 74 años. Se fue calladito, como buen tano.

Una mañana entera en AM

La huella más gruesa que dejó fue El oro y el moro, el ciclo que piloteó durante 15 años y que mandó al frente la radiofonía argentina durante buena parte de la primera década del siglo. Ahí está la síntesis de su laburo: conversación llana, oyente tratado como vecino y una especie de pacto tácito con el público que consistía en pedirles la palabra y devolvérsela con nombre y apellido. Quien haya escuchado el programa sabe que no era un conductor decorativo: era el tipo que se sentaba a la mesa con vos.

El cierre de su etapa diaria llegó el 2 de abril de 2021, con 35 años de oficio encima y una decisión ya tomada: quería tiempo para sus hijos. En la última emisión, despachado desde Uruguay, lanzó la frase que le quedó sonando a muchos: «Me han hecho muy feliz». Antes había contado los motivos de la mudanza: la cuarentena larga, la pérdida de amigos cercanos y el cansancio de bancar diariamente el dolor ajeno. «¿Cómo no te va a pegar escuchar todos los días la desgracia de la gente?», había dicho, con esa mezcla de confesión y descarga que era su marca registrada.

Una vida nueva, a media máquina

  • Se instaló en Punta del Este con la residencia uruguaya ya tramitada y la casa de San Isidro cerrada para siempre.
  • Desde allá siguió haciendo entrevistas y tuvo participaciones esporádicas en radio y televisión.
  • Sostuvo el contacto con el público por redes, donde compartía recuerdos y reflexiones a pedido de los seguidores.
  • Mantenía una mesa chica con amigos, según contó la periodista Denise Pessana, que lo vio frágil en una cena un mes antes del final.

Lo que más duele de estas despedidas es lo obvio: no hay reemplazo. Se fue un conductor que había aprendido el truco viejo de la radio, el de mirar a la gente a los ojos aunque la gente esté a tres mil kilómetros y del otro lado de un transistor. Para los que lo bancamos durante décadas, la recomendación es simple: busquen un audio viejo del Negro en YouTube, pónganlo un domingo a la mañana y entiéndanlo como se entiende un buen disco: cuando ya no está, es cuando más se extraña.

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Inés MaldonadoCultura y espectáculos

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