Neuquén le dijo basta a los tiempos fijos: el día que los semáforos empezaron a escuchar al tránsito
Una recorrida por la nueva calle troncal con semáforos inteligentes sobre Leloir y Doctor Ramón, donde el verde ya se ajusta solo según la cantidad de autos que circulan. La promesa oficial, los equipos instalados y los nombres de las próximas avenidas que podrían sumarse.
Lo vi con mis propios ojos el viernes cuando me subí al auto y agarré Leloir como tantas veces, esa costumbre de años que uno repite casi en piloto automático, y algo estaba distinto: no era un corte, no era una obra, era algo más sutil. El semáforo de la esquina me abrió el verde exactamente cuando la cola de vehículos que venía detrás mío terminó de formarse, como si alguien invisible hubiera estado contando los autos antes de cambiar la luz. Uno se queda mirando ese tipo de cosas cuando vive en una ciudad donde el tránsito funciona hace décadas con los mismos tiempos fijos, pensados para momentos del día que ya no son los de antes, y de golpe aparece un sistema que dice te estoy mirando, te estoy leyendo, te estoy esperando.
Y la verdad es que llegar hasta acá llevó su viaje, porque no bastaba con tomar la ruta de siempre: tuve que darme una vuelta por la redacción, hablar con fuentes del municipio, revisar papeles técnicos y después armar el recorrido por la avenida para entender qué había cambiado bajo las luces, porque este tipo de infraestructura no se nota a simple vista, se nota cuando te detenés y dejás que el semáforo piense por vos.
Lo que realmente cambió sobre Leloir y Doctor Ramón
- Los controladores digitales reemplazan los viejos gabinetes y trabajan conectados con el Centro de Información Urbana del ETON, donde técnicos miran pantalla por pantalla cada cruce.
- Las cámaras lectoras de flujo vehicular cuentan cuántos coches pasan por carril en cada momento y esa información define cuánto dura el verde.
- La cartelería vial dinámica suma paneles LED que dan mensajes contextuales, como alertas por escuelas cercanas o por imprevistos sobre la calzada.
- La señalización horizontal y vertical fue renovada en todo el corredor para acompañar el cambio y hacerlo visible también a los conductores más distraídos.
La funcionaria que explicó la movida fue Noelia Rueda Cáceres, de 47 años, subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional, que me recibió con una carpeta abierta y números que se le notaban en la cara de orgullosa, porque el sistema no solo regula el tránsito sino que además captura datos de flujo que van a servir para planificar las próximas intervenciones, dijo ella, y lo dijo despacio, como subrayando cada palabra: hay que empezar a medir antes de seguir gastando a ciegas.
Por qué Leloir y Doctor Ramón y qué avenidas siguen
La elección del primer corredor no fue al azar. Es uno de los más transitados de la capital, lo usan vecinos de Neuquén y gente que viene desde localidades cercanas todos los días, y por eso funcionaba como banco de pruebas perfecto para una tecnología que hasta ahora era desconocida para la mayoría de los conductores. La segunda etapa ya está confirmada: la Avenida Mosconi, tanto en los trechos que están en obra como en los que todavía no empezaron, porque la idea es empezar a registrar el comportamiento del tránsito en la arteria principal cuanto antes, como explicó Rueda Cáceres.
Después, en una fase todavía más adelante y siempre dependiendo de los datos que vaya arrojando el nuevo sistema, aparecen las avenidas Jujuy, Salta, San Martín y Belgrano, que son las que la Municipalidad tiene en la mira para una posible extensión, aunque por ahora no hay plazos cerrados. La ciudad tiene en total 338 intersecciones semaforizadas y la actualización se financia con fondos propios, una aclaración que las autoridades repiten para cortar de raíz cualquier lectura malintencionada sobre el origen de la plata.
Lo que vuelve a la escena del principio es lo concreto, lo que viví arriba del auto. Uno se baja en su casa, deja el coche en la cochera, y se queda pensando que en cinco cuadras los semáforos se tomaron el trabajo de contar cuántos iban con él, decidir cuánto esperarlos y dejarlos pasar sin que nadie levantara la mano. Eso, para una ciudad que durante décadas fue esclava de los tiempos fijos, es una pequeña revolución silenciosa que todavía no se dimensiona. Para quienes manejan a diario, la pregunta práctica es cuánto tiempo se gana en la ruta habitual. ¿Ya notaste algún cambio en esas avenidas?
Por ahora la promesa oficial es esa: menos colas en hora pico, más orden en horarios raros y una ciudad que empieza a mirarse a sí misma antes de mover una sola luz. Habrá que esperar las próximas mediciones para saber si el verde inteligente de Neuquén aguanta la prueba del uso cotidiano.
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